” Y qué le importa a nadie como está mi alma, más triste que el silencio y más sola que la luna, y qué importa ser poeta o ser basura”
Escucho la voz cascada del Robe, que sale de mis altavoces desde algún lugar perdido de la península, donde miles de almas están pendientes de escucharle otra canción. Una pequeña sonrisa aflora en mi rostro cansado. “Cualquier día lo mando todo a tomar por culo” e inmediatamente uno ese pensamiento con el correspondiente: “a quién cojones le importaría”. Se me está pasando la tajá y empiezo a no verlo claro. A mi alrededor la oscuridad, la pantalla apagada y la persiana echada. Más allá la luna, que sola se pregunta cuanto tiempo le queda de aguantar versos de mierda. Bueno, no estoy solo, me queda a mi lado el mejor amigo del hombre, y conste que no fui yo quién lo dijo. Qué lastima que se haya ido. Johnnie Walker está vacío, lo tiento en la oscuridad. Mierda de oscuridad. Me estoy espabilando, necesito un papelillo. “Menos mal que el camello no me falla como tú, Johnnie Walker” pienso mientras le pego una patada en mi inestable vuelta al equilibrio. No estaba tan sobrio como creía. Los solos de guitarra y la batería no cesan de inundar mi cabeza, no cesan de inundar esta habitación llena de mierda. Enciendo la luz, quién coño habrá inventado la luz, me cago en la hostia. Mis ojos nunca han terminado de adecuarse a esa claridad, a la luz que da la vida. Quién cojones se inventa esas chorradas.
Ya tengo liado el porro, lo enciendo con cuidado. Necesito relajarme, sentir que todo marcha bien, como dice el Robe al ritmo de su grupo. Necesito salir un poco de toda esta mierda. A quién le va a importar que lo haga o no. Necesito un puto papel, pero para escribir, claro. Del otro no me queda. Abro el cajón y sobre mi desordenado orden la foto de mi amapola. Y pensar que algún día la pude querer. Lo que todavía comprendo menos en mi estado de ebriedad es por qué se acostó conmigo. Estaría borracha. Lo hará con todos. Ya da igual. Ahora me dedico a arrastrar sus recuerdo por los tugurios más baratos de esta puta ciudad. Y a quién cojones le importa. Nada importa demasiado. Ya he encontrado el papel y el boligrafo. Ahora que estoy relajado, voy a escribir algo que pueda quemar luego. Porque escribir a una amapola es como no escribir nada. Que importa que no la vea, si está en mi poesía, está conmigo. Se está terminando la canción, la gente aplaude al Robe y a su grupo. Esta noche, como todas las demás, qué importa ser poeta o ser basura.
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Hay 3 comentarios por el momento ↓
CalheR ↓
No había leído cosas tuyas de este estilo, esta mu bien ;)
Mechanical ↓
Ejejejeje menos mal Jota que te dejé la música de Extremo hace ya tiempo, parece que ha sido una buena influencia para ti, aunque se te vaya un poco la olla a veces pero eso en el fondo no es malo.
sergio ↓
Bueno; y no como expresión previa a un comentario. Bueno como adjetivo calificativo. Me parece bien que encuentres la inspiración en cualquier circunstancia. Es enriquecedor que hables de tantas cosas, pero más enriquecedor sería que las probaras…Un saludo compañero.