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Ipse Dixit? Porque aquí no pasa nada

Escrito por Jota el 3 de Abril de 2005 · 3 comentarios

“Que yo, me acuerdo todavía cuando te besaba, la cago y vuelvo a tiritar, si tu, note juraras siempre que yo te faltaba, a veces todo es tan normal… ¡qué no! Que ha sido sólo un momentito de bajada. Que aquí no pasa nada.”

Era un frío anochecer de primavera, pensaba en la oscuridad que lo empezaba a embargar. Desparramado en un sillón contemplaba el atardecer difuminado por el visillo de las cortinas. Era un día más de una semana más de un mes más extrañamente faltos de sentido. Joder sólo era una mujer coño, hay muchas más, se decía, mientras en un movimiento calculado se volvía a encender el porro, que se le había apagado. No, no hay otra que sonría como ella, que me mire así, que me mire exclusivamente a mí de esa manera. No hay otra que se siente a mi lado con tanta seguridad, que me coja la mano en el momento adecuado sin haber pronunciado ni una sola palabra. Otra que me siguiera en este puto camino sin sentido que es mi vida. Se acercó el canuto a los labios, mientras la oscuridad se hacía cada vez más y más espesa. Era tan normal que me besara, se decía, tan normal que me quisiera. Joder ¿por qué coño uno se da cuenta de lo importante que es una persona en su vida sólo cuando la pierde? Esto no es justo. El efecto del cannabis ya no adormece demasiado por sí solo su alma, cada vez más oprimida por un sentimiento de desasosiego completamente nuevo para él. Sentirse vacío es extrañamente doloroso, todavía más si te das cuenta de que eres tú mismo quien te has vaciado, y ahora te miras estúpidamente el ombligo, buscando una razón a tu idiotez. El humo hace extrañas formas en el aire de una habitación asediada por la penumbra. Y comprender que esta vez no va a volver. Aquel pensamiento lo hizo tiritar, le hizo temblar extrañamente, un temblor que no dejó de acompañarle durante angustiosos minutos en los que comprendió que aquellas pequeñas cosas que eran un incordio para él habían verdaderamente terminado. No más romanticismo obligado, no más llamadas ni mensajes coñazo. Se había terminado. Joder, se había terminado el agobio, ¿cómo cojones puedo echarlo de menos?. Y no estoy demasiado drogado. Se ha cansado de esperarme, siempre tan lejos, siempre tan ebrio de todo lo que no fuera ella. Ella era lo normal. Y ahora no está. En un movimiento rápido apaga lo que le queda de colilla y se encamina hacia la puerta. Toma las llaves y la cartera, para buscar a sus amigos en el bar de la esquina. Ella no estará allí. Al fin y al cabo, aquí no pasa nada.

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Hay 3 comentarios por el momento ↓

  • Fëarûth

    Fuuuuuuu me siento muy identificado…a mi me está pasando lo mismo

  • Mechanical

    En tu linea de ficcion con una gotas de realidad, me gusta lo que desarrollas a partir de las letras de extremoduro.

  • CalheR

    Jejeje esta wapoooo!!

    Me gusta me gusta, en serio.
    Por cierto, creo que alguien llegó a tu otro artículo de Ipse Dixit buscando en Google “me cago en la hostia” xDDD

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