Mentiras Piadosas. Blog de actualidad, pol�tica y cultura

De la existencia en ruinas.

Escrito por Jota el 6 de Julio de 2005 · 11 comentarios

¿Qué le queda a una persona una vez que ha perdido toda ilusión por cualquier cosa?

Cuando hablo de tal persona no me refiero a la que está triste y busca algo a lo que aferrarse como aliciente para las horas bajas, algo que la motive a levantarse cada mañana. No, me refiero la total pasividad e indiferencia por parte de esa persona ante todo lo que encuentra frente a sus ojos, día tras día, en el mismo contexto, aunque un cataclismo cambie todo lo que hoy existe y lo disponga de manera radicalmente diferente.

Al leer estas líneas, seguro que acudirá a la mente de muchos la típica imagen del abuelo de 75 años que está cansado de vivir y que ya no le queda nada más que hacer en esta vida que esperar con paciencia el día de su muerte. Pero no es así, pues muchos abuelos viven con la ilusión de ver a sus nietos cada domingo. ¿Qué pasaría, por tanto, si en lugar de hablar de ese manido estereotipo me estuviese refiriendo a un chaval de tan sólo 18 años?

Tengo un buen amigo al que en ciertos aspectos no le va mal, pero al que la vida no trata muy bien. Desde pequeño siempre le ha tocado vivir en el papel del perdedor, del desgraciado, del paquetillo, del niño endeble al que todos manipulan, insultan y miran por encima del hombro, del simplón del que todos se aprovechan… Su corta historia está plagada de discretas victorias y, sobre todo, de estrepitosos fracasos. Por más que se esfuerza en que las cosas le vayan bien, siempre hay algo que echa a perder sus mejores propósitos. Y así transcurre su día a día, entre palo y palo de la vida.

De tales desastres se recuperaba, al principio, tratando de levantarse por todos los medios, echándole huevos a los problemas, intentando olvidarse de lo que pasaba, pensando en el mañana como una nueva oportunidad para cambiar, asiéndose a cualquier cosa como pretexto para olvidar lo sucedido, aunque no encontraba nada que lo motivase a levantarse cada mañana (ejemplo perfecto del primer tipo de persona que antes citaba). Sin embargo, finalmente lograba huir del atolladero en el que se hallaba y conseguía salir adelante, si bien con sangre, sudor y, sobre todo, lágrimas, muchas lágrimas.

A cada época de tristeza seguía otra de alegría, confort y plena satisfacción. Entonces se sentía capaz de todo y no sentía miedo por nada, así que emprendía de nuevo la búsqueda de la felicidad, la cual ansiaba encontrar por diferentes caminos. Miraba con ilusión al futuro, dejando olvidado el pasado, y anhelaba llegar a ser algún día una persona de bien, un periodista de prestigio con su propio programa de radio o su propia columna en un diario de tirada nacional. Se veía en el Congreso, no como presidente del Estado, sino como un simple diputado más, y se moría de ganas por que llegara ese día para contribuir con sus esfuerzos a levantar su patria. Así como también soñaba con encontrar el amor de su vida, alguien con quien compartir su cariño, sus ilusiones, su vida.

Pero todo ello se fue desvaneciendo una vez más, y cuando conseguía levantarse de nuevo y volvía a sentirse con fuerzas para intentarlo todo de nuevo, otra vez se repetía la historia.

Finalmente, se dio cuenta de que, por mucho que luchase por reconstruir su realidad personal e intentar vivir en armonía consigo mismo y con el mundo, siempre iba a llegar un momento en el que todo volvería a irse a la mierda. Todo.

Cierto día, hastiado por la rutina, se detuvo a reflexionar profundamente sobre todo lo que había vivido hasta entonces. Sentía cómo una terrible desilusión invadía su alma, por lo que repasó una por una todas aquellas cosas que antes despertaban en él tan grandes ánimos. Pero lo que halló por respuesta no hizo sino hundirlo aún más en el abatimiento.

Su pasión demócrata desapareció por completo tras contemplar con impotencia la absoluta inutilidad de la clase política española, cuyos diversos partidos se afanan en alimentar discusiones sin sentido y en culparse mutuamente de situaciones absurdas o que ya no tienen remedio, en lugar de favorecer el consenso con el que solucionar definitivamente los verdaderos problemas del país.

Su vocación periodística, lo único que verdaderamente lo había llenado de ilusión en mucho tiempo, saltó hecha trizas tras comprobar hasta qué punto la información de los respectivos medios está manipulada en función de intereses políticos, comerciales y/o de cualquier otra índole, especialmente tras la guerra de Irak, el 11-M y las elecciones de 2004.

Por último, su temperamento esencialmente romántico y enamoradizo se vio sustituido por un carácter seco, frío y duro, fruto de los numerosos desengaños amorosos sufridos en poco menos que dos años. Y esta es la principal causa de su desánimo y frustración actuales, porque en nada puso más empeño que en enamorar a una mujer, y lo único que recibió en recompensa por parte de ellas fueron burlas, humillaciones y desprecio.

Todo ello, unido a la amargante rutina estudiantil, plagada de exámenes y profesores con mala cara y peores modos, ha sumido a mi amigo en un profundo estado de apatía. Yo me preocupo por él, como es normal, pero no le digo nada. Sería totalmente inútil mostrar compasión por él, y mucho menos intentar comprenderlo, aunque yo lo entiendo perfectamente. Y esto no es todo. Hay otras cosas mucho más graves que no detallaré aquí.

Y ahora, ¿qué? ¿Qué le queda a mi amigo? La vida se ha cebado con él, mostrándole siempre la cara más amarga de todas las cosas. Es comprensible que no le queden ganas de nada, porque, como él mismo me confiesa, está vacío, su alma no alberga ya otra cosa que resentimiento, odio y amargura. De vez en cuando, cuando lo visito, esboza alguna que otra sonrisa, pero a mí no puede engañarme. Yo sé perfectamente que son forzadas, y que lo hace por no desagradarme.

La mayoría de la gente opina que es muy negativo, y le dicen que debería cambiar el chip, que la única forma de ser feliz es ver las cosas de manera más positiva, y que se olvide de sus problemas, que piense en otras cosas. Cuando oye estos comentarios, mi amigo ríe amargamente, respondiendo: “Yo no soy negativo, sino realista. Yo vivo desde la experiencia, y si a mí la vida no me ha dado a conocer otras situaciones que las que he vivido, ¿cómo demonios quieren que piense en positivo, que me olvide de todo y piense en otras cosas? ¡¿En qué carajo quieren que piense, si no conozco otra realidad?!”.

Se nota perfectamente que quiere volar. Lo noto en sus ojos tristes y apagados. Lo único que le gustaría sería poder marcharse lejos, muy lejos, cuanto más lejos mejor, olvidarse de todo y dejarlo atrás. Está cansado de esta realidad. No quiere hablar, ni saber nada de nadie, ni salir con sus amigos, ni hacer nada en particular. Lo único que quiere es estar a solas con su desgracia, con su silencio y con su sufrimiento. A solas con su soledad.

Ahora mi amigo es un abuelo de 75 años al que lo único que resta es soportar día tras día la rutina cotidiana, para, al final de la jornada, tumbarse en la cama y mirar al techo mascando en silencio su amargura, tan sólo a la espera del día en que Dios lo recoja.

Eduardo Sánchez Pérez -> sanedu@gmail.com

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Hay 11 comentarios por el momento ↓

  • Jota

    Doy las gracias de antemano al autor de este texto por su contribución, que no soy yo, aunque aparezca a mi nombre.

  • Fëarûth

    Yo creo que si tiene amigos, ya tiene algo que muchos no tienen, siempre hay alguien peor que tú, el por lo menos tiene la oportunidad de estudiar, hay otros que no tiene la oportunidad ni de pasar sus primeros 4 años de vida…antes mueren de hambre.

  • Mechanical

    Me siento demasiado indentificado con el texto, también tengo esa senciación tan amarga de vacío y creo que la vida es un sin sentido. La gente decente nos llevamos muchos palos de más, así la tristeza y la soledad se antojan como refugios para sobrevivir a la grotesca realidad.

  • CalheR

    Qué triste mundo ese en el que quien tiene amigos, familia, casa, profesores con mala cara y mujeres a las que intentar enamorar, se siente tan desgraciado.

  • Pablo Buentes

    Eduardo puto amo, si no te conociese en persona diria que eres el tipico amargado que le gusta dar la nota, pero eres un tio de PM, de los mejores de la facultad aunque no entiendo tu odio acérrimo al gran Carod (jejejeje es coñita va, es mi héroe, ese bigote…hmm) Bueno campeón, te veo muy suelto, ahora a ganar concursos a ver si te haces hueco, en eso estamos todos, no?? jejejeje. ADEU CAMPIOOOOOOO.

  • Jesu

    buenas, soy el autor de este texto. aunque firme con el nombre de eduardo sanchez perez, no es mas que un seudonimo. de hecho su contenido es autobiografico. os agradezco a todos que hayais dedicado un poco de vuestro precioso tiempo a la lectura de este articulo. quiero q sepais q cuando escribi esto estaba hundido en una depresion, que me indujo a dejar de escribir entre otras muchas cosas. pero ahora que mas o menos me he recuperado, aunque sea un poco, veo las cosas de otra forma, al menos en parte. porque ya me voy pasando un poco de mis malos pensamientos interiores, pero las condiciones externas no dan como para pensar muy positivo…

  • CalheR

    Me alegro mucho de que ya vayas estando mejor. Anímate ;)

  • Jesu

    gracias a todos. gracias por darme animos gracias a don pablito buentes. gracias tb al tito pablo. y a mi agüelo JJ por estar ahi. sois los mejores. en breve os remitire mas obras de este humilde escribano.

  • m. j. garcia

    Si esta lectura es un texto literario creo que lo podrias mejorar, si lo escrito refleja tu estado de animo lo siento, lo siento mucho creo que deberias buscar ayuda. Permiteme decirte que no me creo para nada que seas una victima…. aunque este tipo de persona siempre tienen problemas se quejan de todo y buscan culpables, dices que tienes familia, amigos y eres universitario, creo que eres un triunfador……cuida y preocupate por ese nucleo de personas, quizas deberias aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que a todos nos rodean ( los besos sincero de tus padres, de la amistad de la risas que seguro provocas con tus ocurrencias entre tus amigos, disfrutar de un buen libro o una jornada de cine o quizas oyendo musica ) esta muy bien tener aspiraciones pero si eres como creo tan perfeccionista puede que te venga bien empezar por pequeñas metas, te sugiero que sea la primera, mostrarte optimista y positivo e intentar dar la imagen de persona normal y feliz ,seguro que en ese momento se te acercara cupido.
    solo me queda pedirte perdon por leer algo tan tuyo y atreverme a darte consejos pero es que soy madre y no me gustaria leer nada tan triste de mis hijos.
    acuerdate de sonreir
    sonreir aunque estes triste
    porque mas triste que una sonrisa triste
    esta la tristeza de no saber sonreir.

  • kane

    más vale tarde que nunca ehhh xDDDD

  • Jota

    Gracias por tu comentario m. j. garcia, creo que habrá hecho el efecto deseado en su autor ;).

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