La Agencia Europea del Espacio (ESA) ha puesto en órbita el primer satélite del ambicioso proyecto Galileo, que, si todo sale bien, se convertirá en 2010 en una alternativa real al GPS norteamericano.
En una época de complicaciones varias en el seno de la Unión Europea, que durante un tiempo ha parecido colapsada y bloqueada por los intereses nacionales particulares, es una buena noticia ver salir adelante proyectos que requieren una colaboración tan profunda y elaborada como este. La ESA nos resulta a los europeos mucho más barata que la NASA a los norteamericanos (cierto es también que lleva menos tiempo y sus resultados hasta hoy son mucho más modestos), pero resulta un estupendo campo para la colaboración entre los países europeos, un destino eficaz para los científicos (que al menos en este sector no tienen que emigrar a Estados Unidos), y un empuje tecnológico para los países colaboradores. En el satélite Giove-A han participado dos empresas españolas: AENA e Hispasat.
Más allá de este éxito particular (que todavía tiene que concretarse, pues este sólo ha sido el primer lanzamiento), he seleccionado esta noticia por ser un perfecto ejemplo de lo que entiendo que debe ser la Unión Europea. Colaboración entre países para alcanzar objetivos que no podrían lograrse por separado, éxitos para la Unión y beneficios para los países miembros que han colaborado en el proyecto. Además, una competencia sana y beneficiosa con Estados Unidos en el campo de la ciencia.
Espero que sirva de ejemplo de colaboración para otros ámbitos más conflictivos.
No hay comentarios por el momento ↓
Mechanical ↓
Esperemos que Galileo sea una verdadera alternativa al gps que cada día es más usado y difundido.
Jota ↓
Ya se sabe, la competencia es sana y provechosa para el consumidor. A mí también me parece que es algo muy bueno para la Unión, que hoy en día no pasa sus mejores momentos. Entre pueblos enfrentados en dos guerras mundiales va a costar mucho esfuerzo aún crear una unión fuerte y sólida. Esperemos que esto no termine como el rosario de la aurora y la Unión Europea no acabe convertiéndose en una torre de Babel.