Entre hoy y mañana se celebran elecciones generales en Italia. He estado siguiendo un poco la campaña electoral, y la verdad, no puede decirse que Italia sea un ejemplo a seguir en práctica democrática. Su democracia adolece de los mismos problemas que solemos identificar en España: escasa identificación entre ciudadanos y gobernantes, escasa pluralidad política, sistema bipolar, voto útil
Además, en este caso, toda la izquierda se ha propuesto echar a Berlusconi, lo que está muy bien por una parte, pues supone una reacción ciudadana y seguramente una alta participación, pero muy por otra, pues la izquierda va a las elecciones como un bloque monolítico cuando en realidad está fuertemente dividida.
Se presentan dos grandes coaliciones: la Casa delle Libertà (Casa de las Libertades), liderada por Berlusconi, y LUnione (La Unión), liderada por Prodi. Pero claro, si gana Prodi, pronto tendrá problemas dentro de su propia coalición, que es de lo más heterogénea. Los italianos son además muy pasionales, y los propios participantes en las elecciones están dibujando esto como una votación a vida o muerte, donde todo es o blanco o negro. Todos tratan de decir lo mal que le irá a Italia si votan a su contrincante. Se trata de elegir entre Prodi y Berlusconi. No hay matices. Nada de debate sosegado y responsable sobre programas políticos, nada de debate ideológico, filosófico, teórico. En eso pasa como en España. Ambos partidos tienen detrás un sustento teórico bastante rico y elaborado, pero a la hora de su presentación al público se quedan en lo nimio y superficial. Es lo que hay, al parecer.
Espero que gane Prodi, aunque espero todavía más que Italia (y también España) se fije un poco más en el contenido, y no tanto en el continente.
Actualización a las 16.45: un buen texto de alguien que sabe mucho más sobre Italia.
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