En este fragmento se reflexiona sobre el papel (en las películas de ciencia-ficción) de los héroes que son creados artificialmente pero que al final acaban demostrando que son iguales a los humanos.
Pero si Terminator demuestra la ambivalencia de este héroe cibernético -demonio en la primera parte, ángel en la segunda-, es porque revela la ambigua materia dramática de estos personajes de vida artificial y sentimientos humanos. El robot puede ser un intruso bienhechor, lo que contrasta con la visión negativa de filmes como 2001… o Alien. El grado más elevado de ambigüedad de esta figura lo encontramos en el clásico de Ridley Scott Blade Runner (1982), historia que puede entenderse como un argumento prometeico (una parábola sobre la creación de la vida artificial y la rebelión de los hombres contra los dioses), pero también como una narración cristológica en la que el robot encarnado por Rutger Hauer asume la condición de redentor d ela humanidad, por la que muere con explícitas -y a veces forzadas- referencias evangélicas, como el clavo crucificador -que él mismo se introduce en plena agonía- y la liberación de una paloma blanca -¿el Espíritu Santo?- en el momento de su muerte
BALLÓ, J. & PÉREZ, X.(2004): La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine, Barcelona, Anagrama, p.69
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CalheR ↓
La figura del héroe en el cine ha seguido repitiendo, actualizando y profundizando en un arquetipo que se repite desde hace mucho tiempo (por lo menos, desde tiempos de los griegos). Hace poco hice un trabajito sobre eso y es verdaderamente interesante.