Mentiras Piadosas. Blog de actualidad, pol�tica y cultura

Nacionalismo y fantasía

Escrito por CalheR el 25 de Julio de 2006 · 3 comentarios

A todo nacionalista le encanta la idea de que el pasado puede ser alterado. Pasa parte de su tiempo viviendo en un mundo de fantasía en el que las cosas pasan como deberían, y trasladará fragmentos de ese mundo a los libros de historia en cuanto pueda

George Orwell escribió un ensayo sobre el nacionalismo verdaderamente interesante. Su título: Notes on nationalism (he encontrado esta traducción).

La crítica de Orwell es bastante dura. En ocasiones, deja ácidos comentarios en los que prácticamente se burla de los nacionalistas de su época. En casi todo lo que dice estoy de acuerdo y, sin embargo, como sé que en esta vida no todo es blanco o negro, y como conozco a varias personas cuya posición en estos términos sería, siguiendo el ejemplo cromático, bastante grisácea, me parece importante hacer una matización sobre lo que pienso en relación al nacionalismo.

Para mí, una cosa es el apego a la tierra en la que se ha nacido o crecido, y otra muy distinta es el nacionalismo como ideología política. Lo primero es natural a casi todos los seres humanos. Lo segundo puede ir desde un simple mecanismo de autodefensa a una estupidez manifiesta de la que Orwell se burla. Curiosamente, cuando acudí al diccionario a comprobar cuál es la definición oficial, me encontré el trabajo hecho. Veamos las dos primeras acepciones:

1. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.
Esta primera definición no es estrictamente el nacionalismo que hoy conocemos. Al menos, no es nacionalismo político. Yo lo identifico con el patriotismo. Amor a la patria, a la nación, a la familia, a la religión, a cualquier ámbito que constituya un factor importante y querido en la vida de una persona. Es natural y lógico, y a todos nos pasa en mayor o menor medida. Tener cierta simpatía, cariño, apego o amor hacia la tierra en la que uno nace, a la cultura en la que se crece, al modo de vida que se comparte, a la religión que se profesa… Es normal y lógico. ¿Es eso ser nacionalista?

2. Ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas.
Aquí es donde ese apego subjetivo e inofensivo que veíamos antes se convierte en ideología política. Para ello tiene que convertirse en un pensamiento mínimamente objetivo, y tiene que convencer a un amplio conjunto de personas. Y lo malo es que es muy difícil convertir ese apego a la tierra en política objetiva y justificada. Evidentemente, existen gradaciones. Está el nacionalista que se queda cerca del principio, explicando simplemente lo que hace diferente a su nación y luego está el nacionalista extremo, para quien su nación no es diferente; sino directamente mejor.

Concluyendo, querer convertir una creencia propia, un amor propio, en resumen, un elemento subjetivo en una política aplicable a todos lleva sin duda a faltar a la verdad. Porque todo apego de un hombre a su tierra es igual de respetable, sea cual sea esa tierra, cultura o modo de vida con quien el sujeto se siente especialmente identificado. No hay uno mejor que otro. Sin embargo, el nacionalismo ha pretendido siempre hacer distinciones y comparaciones entre apegos distintos. Y esto es lo que critica Orwell (nacionalismo es el hábito de asumir que los seres humanos pueden ser clasificados como insectos).

Esto no tiene que reducirse sólo al ámbito de la nación. Lo mismo puede pasar con la religión. Pasa (por ejemplo) cuando alguien está tan convencido de las bondades de la moral cristiana que no se conforma sólo con aplicarlas a su vida, sino que se ve obligado a convertirlas en política e imponérselas a los demás. Pasa cuando alguien es incapaz de ver la historia tal como fue sino tal como debería haber sido, por obra y gracia de un nacionalismo mal entendido. Algo que, como decía Ortega y Gasset, merece nuestro más exquisito desprecio.

Popularity: 1% [?]

Guardado en: Opinión

Hay 3 comentarios por el momento ↓

  • Jota

    En mi opinión, el concepto de nacionalismo, por esa propia subjetividad que lo caracteriza ha sido utilizado por unos y por otros cuando les ha hecho falta tirar de él, bailando al son del tirititero de turno. Algo que sin duda ha ayudado mucho a que no sea fácil formular una definición del mismo como ideología política lo suficientemente precisa.

    Querer convertir una creencia propia, un amor propio, un elemento subjetivo en una política aplicable a todos es, en mi opinión, lo que intentan la mayoría de los partidos, desde el del cannabis (que desapareció en España y está en proceso de reformulación política) hasta el Partido Pirata del que nos hablabas el otro día. ¿Es el cannabis un elemento legalizable? es bastante subjetivo ¿el compartir música en internet es derecho o pirateo? hay quien piensa que es pirateo… el matrimonio homosexual es un elemento subjetivo que el PSOE ha convertido en una política aplicable a todos (al que quiera vaya).

    Con esto quiero decir que el problema no es el nacionalismo como ideología política, perfectamente posible, sino la formulación del mismo, que suele ser imperialista (comparación, demostración de fuerza y de superioridad) y propagandista (modificación y manipulación de la historia acorde a las necesidades del partido).

    En cuanto a Orwell, demócrata con acercamientos al comunismo anti-stalinista, ex militante del POUM (partido y milicia de esa idología durante la Guerra Civil) en Cataluna, y por cierto delator o acusador de compañeros escritores y artistas, entre ellos Charles Chaplin cuando en 1949 entrega a su amiga Celia Kirwan, trabajadora en una sección del Foreign Office (o Ministerio de Asuntos Exteriores) para la propaganda anticomunista en Inglaterra, una carta con treinta y siete nombres de estos intelecuales que él consideraba con inclinaciones pro comuistas, fue un profundo crítico ante el sistema imperialista (nació en una colonia de la India, de madre con ascendencia birmana, y cuya opinión del mismo se aprecia claramente en la obra “Burmese Days” “Días Birmanos”, publicada en 1934) y admiró el radicalismo anarquista y su aparente ausencia de estructuras de clase. No obstante, y aunque me parece un excelente cronista y gran escritor, creo que en esta ocasión confundió imperialismo con nacionalismo.

  • Mechanical

    El nacionalismo como otra de las manifestaciones del Romanticismo hay que entenderlos en su contexto que sirvieron para construir países como fue el caso de Alemania e Italia, en cierto modo es algo positivo a fin de cuentas. El problema surge a mi modo de ver con la intepretación del nacionalismo y su posterior aplicación durante todo el el siglo XX (aunque en el siglo XXI no está exento del mismo), que desde los años 30 se tergiversó el nacionalismo para convertirlo en “nazionalismo”, es decir, que es ser patriota y defensor de tu nación tenías que ser un fascista o al menos un liberal-católico. Lo curioso es que en España precisamente que hemos sufrido 36 años de dictadura nacionalista-fascista (al menos hasta los ‘60), veamos como Cataluña y el País Vasco se escuden en un nacionalismo retrógrado, como vía para tener mayor autonomía, porque seamos serios un Euskadi independiente económicamente sería muy inestable y Cataluña tres cuartos de lo mismo.

  • CalheR

    El nacionalismo ha dado para muchas interpretaciones: no sólo la fascista. Ahí está la URRS, Cuba, China… Y hay que entender que el nacionalista no sólo es el que se quiere separar. Quien defiende un modelo de España unitario, por ejemplo, también es nacionalista. Ahí está el problema. Porque, ¿quién tiene razón? ¿hay un nacionalismo mejor que otro?

Deja un comentario ↓

(requerido)

(requerido)


Tu dirección de e-mail no se mostrará nunca.

Por favor, respeta a los demás y no insultes.

Puedes usar los botones para personalizar tu comentario.