Pese a que algunos de nosotros hayamos perdido la sensibilidad más primigenia a golpe de bomba en Irak y comiendo a dos carrillos frente a un televisor lleno de figuras esqueléticas de los países subdesarrollados, vale la pena echar el freno a la insensibilidad racional que es santo y seña de la individualidad de este siglo y fijarse en una injusticia de esas que duelen en el corazón.
El Mundo en su versión digital aportaba una noticia de esas que sin duda llaman la atención, sobre todo cuando el precedente se encontraba muy reciente. Al este de Alemanía, en los llamados Montes Metálicos, se ha divisado un joven ciervo albino, es decir completamente blanco. La noticia, que no debería de dejar de ser algo curioso y anecdótico, una atracción más para visitar los montes, se ha convertido en algo más grave.
La Asociación de Cazadores de Sajonia, con unos 7.000 miembros y con su presidente Günter Giese a la cabeza, ha decidido dar caza a la cría porque teme que se cruce con otros ciervos y contamine la pureza de la especie, tal y como cuenta el diario ‘Bild’. Por otro lado los licenciados en genética molecular con rifle han decidido darle caza pese a que el Ministerio Medioambiente Sajón ya les ha advertido que no hay necesidad de abatirlo. La posibilidad de que la especie se contamine puede ser neutralizada con una esterilización o la reclusión zoológica del animal. Es más, muchos piensan que la mutación es natural, porque así lo quiere la naturaleza. El precedente de este caso fue Bruno, el primer oso pardo encontrado tras cien años en territorio alemán, más concretamente en la región fronteriza entre Austria y Alemania y que enfrentó a cazadores y ambientalistas sobre la necesidad de matarlo o no. Tras matar unos cuantos animales domésticos en la región de Baviera y tras el intento de capturarlo con cazadores decidieron abatirlo. El animal se había convertido en la mascota de un país que le dedicó esquelas en los periódicos. Precisamente el rotativo Bild, que ha bautizado al animal como el “bambi blanco”, está llevando una impresionante campaña para salvar al cervatillo, llegando incluso a mencionar con maliciosa intención en su primera página que el atentado contra el archiduque Francisco Fernando en Sarajevo fue el detonante para la I Guerra Mundial.
Realmente, llama la atención que en un país como Alemania, donde los verdes tienen tanta fuerza, aún halla sectores tan reaccionarios. Lo cierto es que, si los señores cazadores genetistas poseen licencias de caza y pagan por el mantenimiento del coto, nada se puede hacer legalmente contra ellos. Sin embargo, no deja de ser una violencia gratuita contra un animal que sólo tiene la mala suerte de haber nacido completamente blanco y que, lejos de contaminar a su especie, bastante improbable, supone un excelente ejemplar para disecar y mostrar en el salón de la casa tradicional alemana, junto a las cabezas de los ciervos. Una pieza y siete mil aspirantes ¿qué cazador se puede resistir a semejante trofeo?.
Vivimos una sociedad industrial que cada vez tiene menos en cuenta a los animales que pueblan nuestro mundo. Ya Philip K. Dick profetizó que nos ocurrirá si les faltamos al respeto en su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (origen de Blade Runner). Por mi parte, sólo puedo decir que siempre he denunciado el abuso a los animales, y esta ejecución gratuita, aunque legal no es nada justa. Es puro placer de matar por matar. En esta ocasión, aunque en un primer momento he pecado de insensibilidad ante la muerte de este ser vivo, las conversaciones con dos seres más lucidos que yo y más sensibles en esta mañana de viernes me han hecho recapacitar y darle la importancia que merece a esta noticia, y devolverme a mis principios.
Se los agradezco profundamente.
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Hay 2 comentarios por el momento ↓
CalheR ↓
Matar por matar, efectivamente. ¿Cómo va a cambiar la especie entera un único cervatillo?
Mentiras Piadosas 2006. Por Jota | Mentiras Piadosas ↓
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