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El Papa y Turquía: una patata caliente

Escrito por Mechanical el 28 de Noviembre de 2006 · 2 comentarios

Benedicto XVI tenía y sigue teniendo en su agenda visitar de forma oficial Turquía, a lo largo de esta última semana de noviembre. La visita no llega en buen momento, puesto que el ambiente lleva caldeado desde hace tiempo. Concretamente desde el discurso enunciado en la Universidad de Ratisbona, que en cierto modo se mal interpretó. (Aunque personalmente B. XVI no es un personaje que me despierte mucha simpatía). Y si realmente nos queremos remontar a uno de los focos actuales de conflicto entre Occidente y el mundo islámico, está claro que hay que apuntar hacia la divergencia y falta de entendimiento entre religiones y mentalidades.

Retomando el tema que nos ocupa; no debemos olvidar el contexto actual de Turquía. Ya que este país, se encuentra en una situación de cambio a muchos niveles, debatiéndose de forma interna acerca de tres puntos fundamentales:
-Uno: la movilización del sector islámico, el cual defiende unas posturas más radicales, en cuanto a la defensa de las tradiciones basadas en el Islam.
-Dos: los conflictos militares y territoriales que tiene abiertos, tanto en la isla de Chipre como en los territorios no reconocidos del Kurdistán, que se corresponden con el Este de Turquía.
-Tres: la plasmación total y real de la democracia en el país, que le permita entrar en la UE como miembro de pleno derecho, convirtiéndose así en el primer país del Oriente Próximo en formar parte de Europa. Algo que no ocurría desde los tiempos de la división del Imperio romano, salvando las distancias temporales y contextuales, naturalmente.

Ayer hubo una manifestación bastante ruidosa pero minoritaria (no como aquí que caben 24 manifestantes por metro cuadrado, para que luego digan que el pueblo no se moviliza), donde se lanzaban todo tipo de mensajes (curiosamente en inglés, el lenguaje de los infieles), que cómo no, los medios tradicionales la amplificaron e irradiaron a nivel mundial, como es natural:

Los responsables del conservador Partido de la Felicidad esperaban la afluencia de un millón de personas, una cifra que se quedó en 50.000 manifestantes según señalaron periodistas turcos presentes en el acto, aunque los organizadores ascendieron la cifra a 100.000.

«El papa no debe venir», «Estambul no es Constantinopla», «Santa Sofía debe ser una mezquita», coreaban los manifestantes, que también portaban banderas con imágenes del papa vestido de cruzado, en los que se podía leer «Estamos en contra de las cruzadas».

Osman Yamukogullar, miembro del Partido de la Felicidad, y presidente de la provincia de Estambul, dijo que habían encargado los detalles de la organización a un comité formado por 10.000 personas, que había habilitado 1.500 autobuses para trasladar a los manifestantes hasta la plaza de Caglayan y otros 535 para llevar a la gente a otras protestas, organizadas en varias provincias de Turquía.

Bekir Demirkaya, presidente del comité de la organización, reveló que los autobuses trasladaron a cerca de 100.000 personas hasta la plaza y agregó que las manifestaciones de su partido contra la visita del papa eran un reflejo del descontento del mundo islámico.

Las autoridades turcas extremaron las medidas de seguridad y cerraron muchas calles de Estambul para facilitar la circulación.

«Tratamos bien a nuestros huéspedes. Lo que nos ha empujado a decirle que no venga han sido sus palabras contra nuestra religión. Corríjalas por favor», dijo uno de los portavoces a los enardecidos manifestantes que abarrotaban la plaza.

El ministro de exteriores turco, Abdullah Gul, que viajó hoy a Finlandia para participar en la cumbre Euromediterránea, indicó que la visita del Papa era de suma importancia ya que Benedicto XVI es el representante de 1.000 millones de católicos, además de ser el jefe de estado del Vaticano.

El problema de todo el asunto subyace, en cómo interpretamos desde un lado y el otro las noticias, declaraciones y manifestanciones, ya sean de la gente de calle como de los dirigentes políticos y religiosos. Por un lado, en Occidente pecamos de hipócritas por decir que vivimos en una sociedad laica, cuando la religión mayoritaria el cristianismo (en sus diferentes ramas y lecturas) se infliltra de manera indirecta en nuestras instituciones, ya sea en los mensajes de Bush en EEUU o la curiosa relación de la Conferencia Episcopal con el Estado español. Mientras que en el mundo islámico pecan de maniqueistas y ortodoxos, principalmente los líderes quienes mueven a las masas por cualquier acto proviniente de Occidente, que implique una crítica o referencia a la religión de Alá.

Este tipo de polémicas y tensiones, nos hacen ver cómo pese a estar inmersos en una dinámica global, las viejas rencillas culturales y religiosas de hace siglos, siguen siendo un obstáculo para promover un diálogo internacional, sea con alianza de civilizaciones o sin ella.

Y por último, esperemos que no haya ningún altercado o atentado que ponga en peligro al Papa, porque de ser así tendremos otro conflicto de consecuencias funestas.

Parte de la información servida vía Disculpen las molestias.

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Hay 2 comentarios por el momento ↓

  • El Bambi

    Modestamente creo que en Occidente el nivel de intromisión de la Iglesia en el poder político se ha reducido muchísimo, en comparación con las teocracias islámicas. El caso de Bush no es representativo, porque él apela a valores cristianos en su mensaje, pero por mero oportunismo político, no porque alguna iglesia le dé letra.

    Saludos desde Buenos Aires.

  • CalheR

    No son comparables Occidente y el mundo islámico en este aspecto. Que el cristianismo tenga influencia en nuestros países es obvio, y no es para nada ilógico ni injusto ni síntoma de atraso. Es que, simplemente, el cristianismo es nuestra religión mayoritaria.

    Pero en Occidente el poder no está en manos de la religión. Tiene voz y se la escucha, a veces demasiado, pero ya está. En el mundo islámico esa separación no existe. Nosotros sí vivimos en sociedades laicas, es más, las más laicas del planeta. Y el Islam es, hoy por hoy, todo lo contrario.

    De hecho, uno de los países musulmanes más avanzados en este sentido es la propia Turquía. Imagínate los demás…

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