Los hombres y mujeres romanos se dejaban sus palabras escritas en las paredes. Se trataban de pequeñas misivas de carácter breve, algunas de una sola frase. La finalidad de aquellas letras en latín era la de hacer llegar sentimientos o preguntar al otro cosas que nos resultan tan familiares como: “¿quieres que nos veamos?” a lo que las féminas respondían con un escueto “sí”,“no” o “depende”. Los vestigios hallados en las bien conservadas paredes de Pompeya así nos lo demuestran. De esta manera, los amantes y aquellos interesados en hacer llegar mensajes a otras personas se evitaban correos, alcahuetas o cualquier tipo de intermediario que pudiera tergiversar las cosas.
No he podido más que recordar esta anécdota del interesado en la Historia Antigua al leer una noticia sobre el triunfo total de los SMS o mensajes de texto durante este año. Es curioso como teniendo a mano cada vez más variantes como los fotomensajes o MMS, o la videollamada, la gente prefiere quedarse con el simple mensaje de texto que tanto es
capaz de expresar en tan pocas palabras. Tanto es así, que según la consultora Garnet el pasado año se enviaron en todo el mundo 936.000 millones de SMS y este año acabará con 1,2 billones. La consultora prevé que en el año 2010 se enviarán 2,3 billones de mensajes. En treinta años de telefonía móvil, la mensajería de texto ha sido sin duda su mayor éxito, sin haber conseguido hasta la fecha un digno sucesor a la misma. Muchas han sido las propuestas, entre ellas la videollamada, la mensajería instantánea tipo msn para móviles, incluso la navegación por Internet. Ya sea por la falta de incompatibilidad o por la dificultad de manejo o configuración, nada ha dado el mismo resultado. La última propuesta del sector para aumentar el beneficio son los videomensajes. ¿Conseguirán un nuevo éxito? El tiempo lo dirá.
Me podéis calificar de romántico, pero yo soy de los que piensa que las mejores esencias se guardan en tarros pequeños, y el SMS seguirá siendo, pese al asedio de las nuevas propuestas tecnológicas, una excelente forma de transmitir lo que pensamos y lo que sentimos a otras personas, como aquellos pompeyanos hicieron hace más de dos mil años con sus mensajes cortos en las paredes.
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Ismael Valladolid Torres ↓
Díselo a Rubalcaba, si no.
“Pásalo”
jarabe de polen ↓
Estoy de acuerdo. Consumimos tecnología para comunicarnos, vale, pero mejor cuanto más sencillo. No ya sólo por la dificultad del manejo; a mí por ejemplo me parece mucho más “de verdad” un mensajillo con palabras, así a palo seco, que aquél que tiene de protagonista la fotico de turno (bueno, a no ser que la foto fuera especialmente artística o significativa, que eso ya sería otra cuestión).
A ver, que con tanta floritura los mensajes parecen como sucedáneos de la comunicación física.