La película está basada en la novela de título homónimo, que creó en su momento el “profeta” Philip K. Dick. La película es realmente densa en cuanto a su argumento, y la expresión anglosajona mindfuck la define perfectamente.
El argumento nos sitúa en el personaje de Bob Arctor (Keanu Reeves), el cual es un agente de narcóticos que tiene como misión el detener a un supuesto traficante de una droga en forma de píldora roja muy adictiva, que es definida escuetamente comoD. En esta delicada misión tendrá que espiar a sus amigos, Jim (Robert Downey Jr.), Ernie (Woody Harrelson), Donna (Winona Ryder) y Charles (Rory Cochrane). Sin embargo, todo se complica debido a que Bob es consumidor de la sustancia D, lo que le acarrea el empezar a tener problemas físicos y psicológicos bastante graves. Llega un momento en el que no sabe discernir entre lo que es real o lo que es una mera alucinación. De este modo, será requerido por los servicios médicos de la comisaría donde trabaja, quienes le realizan unas pruebas donde se comienza a comprobar que la droga le está atacando ciertas funciones del cerebro, de tal manera que sus dos hemisferios están interfiriendo el uno sobre el otro.
El resto es bastante confuso, así que no sé por donde cogerlo, debido a que hay algunos aspectos que se me escapan. Quizás haya que leerse la novela para poder disfrutar así de un visionado más completo. Esto se agrava si le sumamos otro factor, como es que la versión que he podido ver es la original sin subtítulos.
Sin embargo, pese a todos estos factores, no hace falta un estudio sopesado sobre Dick, para observar la crítica social implícita en la película. Por un lado, la privacidad es prácticamente inexistente, debido a que cada casa está monitorizada por la policía. Las comunicaciones son espiadas de igual modo, de hecho cuando hacen un seguimiento a una llamada entre Donna y Bob, a más de uno se nos viene a la cabeza escenas de THX 1138. En esta película, por tanto, está muy presente la idea del Gran Hermano, que lo controla absolutamente todo haciendo que la Libertad y los Derechos se conviertan en las palabras carentes de sentido.
Por otro lado, la acción se sitúa originalmente (en la novela) en 1994, así el mundo que se nos muestra es muy parecido al nuestro. Apenas existen diferencias con el actual, salvo por detalles como la codificación en código de barras de las matrículas de los coches, y por los ordenadores utilizados que están más desarrollados, en un cuanto a tecnología holográfica se refiere.
Si a la confusión mental que nos transmite el relato de Dick, le sumamos la técnica del rotoscopiado, que hace a las imágenes lucir un aspecto a medio camino entre la imagen real y el cell-shading, el resultado final es muy plástico y mareante. Esto último puede ser especialmente acuciante para aquel que no esté acostumbrado al visionado de imágenes generadas artificialmente.
Por tanto, A Scanner Darkly es una película muy recomendable para todos los amantes de la ficción y sobre todo a los amantes de los films que no te dejan indiferente.
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Hay 3 comentarios por el momento ↓
Radikal ↓
Pues fui a verla al festival de cine de Sitges, me gustó, la verdad.
Adirael ↓
Se ha estrenado ya en España? En teoría salía en octubre, pero yo no ví nada por ahí. Según play.com en enero estará el DVD.
La Invasión Divina | Mentiras Piadosas ↓
[...] Por tanto, espero animarme a conocer el mundo de Philip K. Dick a través de sus obras, y no tanto por interpretaciones más o menos acertadas como Blade Runner o Scanner Darkly. [...]