Se han recibido numerosas protestas y presiones para que Starbucks, la popular cadena de cafeterías, se retire de la Ciudad Prohibida de Pekín porque, según dicen, su presencia allí es un insulto contra la cultura china.
Es curioso ver cómo China pasa por una época de profundos cambios, de crecimiento económico desaforado, de progreso, pero que sus tradicionales formas y usos siguen tan fuertes como siempre. No quisiera expresarlo en términos de libertad -¡hombre, estamos en China!- sino en términos de nacionalismo. Porque al fin y al cabo, creo, es el problema. Tampoco quisiera ponerme demasiado solemne, porque el tema no lo merece, pero veamos: el problema no es que haya una cafetería en la Ciudad Prohibida, sino que se trate de una cafetería americana. Una cafetería que representa el mismo capitalismo que China quiere imitar, pero no reconocer.
No deja de ser una anécdota, sin mayor importancia, y en un contexto especial. Es la Ciudad Prohibida. Es Starbucks. Pero quizá algún día no muy lejano esta gente domine el mundo, y entonces habrá que tener cuidado con este argumento del “insulto a la cultura china”. Cuidado con un país que quiere ser el gran suministrador del mundo, producir como el que más y colocar sus productos en todos los países del mundo, pero que se escandaliza cuando es el otro quien viene a venderle a su casa.
Esperemos que, cuando llegue su momento, exista una China democrática que no se sienta insultada por la libertad de los demás, pero mucho me temo que no será así. Allí las cosas cambian lentamente…
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Adrian ↓
Y te has dejado una cosa, en china son más de Té que de café ;). Pero a parte de bromas, China es uno de los grandes monstruos que vive aún sumiso en una dictadura comunista y que poco a poco va transformando su modo de vida, que esto a pesar de ser una anécdota no es más que un síntoma más de cambio que está sufriendo el país.