Fumin es un pueblo del sur de China que jamás saldría en la prensa internacional por nada del mundo. No tiene nada de particular ni produce noticias relevantes o, al menos, así había sido hasta ahora. Porque, queriendo o sin querer, esta localidad perdida ha llamado nuestra atención haciendo algo tan llamativo como… estúpido, creo que es la palabra.
Resulta que tienen una montaña llamada Laoshou, en cuya ladera había una cantera de extracción de piedra. Los habitantes del pueblo se quejaban amargamente del ruido y el polvo que la cantera generaba, y tras muchas protestas consiguieron que su actividad cesara hace un año, en 2006.
Pero claro, la explotación de la cantera dejó un verdadero agujero en la montaña que no quedaba nada bonito. Cualquiera, en su sano juicio, se hubiera planteado una reforestación del terreno. Sería, además, lo más recomendable ecológicamente. Pero resulta que, para ahorrarse dinero, el Buró de Agricultura y Bosques de Fumin decidió que sería mejor pintar de verde todo el hueco dejado por la cantera. Pintar una montaña, sí. Entera. De verde.

Un periodista calculó que los botes de pintura necesarios para pintar el monte costaron unos 470.000 yuanes (unos 48.000 euros), cantidad que según los vecinos de Fumin daría de sobra para haber plantado árboles en la montaña.
Pintar una montaña. Lo que nos faltaba por ver.
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kanibal dre ↓
jaja hay que ir a grabar una pelí a ese lugar