Poco se habla de Hezbollah desde que acabó aquella terrible guerra del pasado verano. El grupo terrorista metió a su país en una guerra que pocos querían y compró el apoyo civil de la gente del sur del Líbano a base de promesas. Luego acabó la guerra y se fue a Beirut a tratar de aumentar su poder político.
Y ahora, esa gente que soportó el mayor peso de la guerra, que vio sus casas destruidas y sus vidas en peligro, y que recibió el oro y el moro en promesas si apoyaban a Hezbollah y no cuestionaban sus acciones, empieza a quejarse. Al final no hubo ni oro ni moro, y es que a Hezbollah, según parece, le empieza a costar llegar a fin de mes. Lo cuentan en The Guardian y la cosa tiene más miga de la que parece. El eje Hezbollah-Siria-Irán anda en problemas, y ya el dinero iraní no llega tan alegremente. Eso está bien, pero lo estaría más si no fuera porque mientras, o quizá a causa de ello, Arabia Saudí y los demás países suníes del Golfo andan tirando la casa por la ventana para apoyar a grupos islamistas suníes que luchen contra los chiíes de Hezbollah. Oriente Medio sigue siendo un puñetero desastre.
Y a todo esto nosotros, además de presenciar en primera línea cómo se desarrolla esa merienda de negros, ¿pensamos hacer algo o simplemente estamos allí?
Popularity: unranked [?]
No hay comentarios por el momento ↓
Nadie ha hecho comentarios por el momento. Si quieres, puedes ser el primero...