Casi se me olvida. Leyendo por ahí algunas cosas me he acordado del acontecimiento de ayer: Mariano estuvo en la tele, y yo sin comentarlo. Ustedes me perdonen, allá voy:

Dicen en los periódicos que Rajoy aprendió de los errores de Zapatero. No sé, no sé. Aprendió, está claro, a no tirar por la –fácil- calle de la macroeconomía. Le dijeron que se mostrara más cercano y yo creo que se pasó. Toda respuesta empezaba con un: “ah, yo estuve en Ceuta hace poco, estuve en Oviedo, soy gallego (lo dijo veinte veces), he estado en Valencia, recorro España y la gente me cuenta sus problemas, mi padre era juez, mi madre, tal, tengos dos hijos que…”. Sí, aprendió del defecto de Zapatero; sólo para convertirlo en exceso.
En un aspecto sí que perdió estrepitosamente, o eso creo, aunque no sea el más importante. Si el Presidente evidenció que había dedicado dos tardes, al menos, a empollarse como un alumno aplicado todos los temas que iban a salir en la entrevista (al dedillo, con datos, cifras y referencias), Rajoy dijo en más de una ocasión no estar puesto en determinado tema, no ser experto en algunos problemillas de la gente. Es normal. La ostentación de saberes de Zapatero me pareció forzada. Un poco de sinceridad, de decir “pues no lo sé”, nunca viene mal. Como cuando dijo a la última pregunta que no sabía lo que cobraba un auxiliar administrativo funcionario. No sabría decir si es mejor admitir la ignorancia de uno sobre cualquier tema o apabullar al público con datos como hizo el presidente, pero me atrevería a decir que impresiona más lo segundo. En el PP debieron pensar lo contrario, supongo.
Aparte, me sorprendió lo enormemente errático que estuvo en los primeros compases del programa. Casualidad o mala leche, el caso es que las cuatro o cinco primeras preguntas fueron a la yugular, y Rajoy no las supo encajar bien. No encontraba la palabra justa, se mostraba impreciso y descoordinado. Un mundo le costó definir lo que es una persona normal, consciente como era de la trampa en la que lo había metido una de las preguntadoras más hábiles. Sembró la noche de frases de las que se sacan de contexto, quedó con dos señoras (Rajoy, el triunfador), a una de las cuales le dijo, y así de bien sonó: “me encantaría quedar con usted”. Los nervios, supongo.
Luego, sí, cogió el tono y se pudo relajar, también porque las preguntas dejaron de ser dardos. Ahí sacó a relucir su figura de buen orador y salió airoso de alguna que otra, pero, como he oído en algún lado, el proyecto de país que presentó brilló por su ausencia. Aparte de repetir varias veces lo de la competitividad y el aprender inglés para competir con los chinos, no tuvo a bien decirnos cómo piensa conseguirlo. Bueno, algo sí que dijo: repitió, en varias ocasiones, que para ser competitivo hay que bajar los impuestos, a las empresas y a las personas. Y repitió, también en varias ocasiones, que la única receta para mejorar los servicios públicos es dedicarles más dinero (Rajoy, el mago). Este hombre ni es liberal, ni es conservador: hace magia, directamente. ¿Cómo puede uno mejorar los servicios públicos a la vez que baja drásticamente los impuestos? Lástima que nadie le hiciera esa pregunta.
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Miri ↓
Bueno, yo creo que Rajoy lo tenía más fácil para quedar bien por dos razones.
1) Ya conocía el estilo de las preguntas y los errores que se pueden cometer, cosa que a Zapatero le pilló desprevenido y
2) Es mucho más fácil quedar bien en la oposición que en el Gobierno, ya que no se tienen que justificar las políticas actules, sino que por el contrario se las puede criticar, cosa que es más fácil porque no implica dar soluciones. Me explico: si a la oposición le preguntan por el mal funcionamiento de los hospitales, siempre puede decir que no se está invirtiendo suficiente. Sin embargo, si esa pregunta va dirigida al Presidente, la respuesta no es convincente. La gente le diría: “Si no hay suficiente inversión, ¡Invierte, que esto depende de ti!”. Las salidas no son tan fáciles.
Saludos,
Miri
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CalheR ↓
Efectivamente. Es más fácil ser el segundo y es más fácil prometer desde la oposición que presumir desde el gobierno.
Y aparte, como ya digo, todo lo que prometió era incoherente, irrealizable y absurdo. Y, por supuesto, se quedó en el qué, no en el cómo.
Pero bueno. En Génova, dicen, están muy contentos con la actuación de su líder. Cosas más raras se han visto.
ONAIR ↓
Con estos programas, siempre acaban contentos los protagonistas y descontentos los encargados de criticarlos. Y estoy con vosotros que es más fácil ser el segundo que al menos ya conocia el formato y a pesar que sabía que le preguntarian sobre lo que costaba algo, no se lo aprendió muy bien. Fallo tanto en los sueldos ajenos como en decir el suyo, siempre en temas de dinero que nos afectan a todos siempre eludimos la respuesta y Rajoy no fue menos también la eludió. Aunque también evito que se le rizarán los pelos a la audiencia a saber lo que cobra, por no amargar la miséria de muchos, imaginad que dice que cobra 12 mil euros al mes (no se cuanto es por eso), pero vamos los pensionistas asistentes al programa se le hubieran tirado a la yugular…
Veremos quién es el proximo que se digna a pasar por aquí, que esto de que pregunte la gente de la calle es para los valientes, que de momento no se han dejado ver, de momento hemos visto como se han tirado los trastos a la cabeza y el alarde de cifras.