Gracias a los medios y a los actos de figuroneo, los políticos se están bajando del atril de mítines donde se deleitan haciendo uso de una jerga estéril e improductiva, sazonada con unas gotas de crispación o contraataques de pataleta. Se supone que los políticos, especialmente los líderes de partidos o responsables de áreas fundamentales como economía, sanidad, cultura e incluso defensa, son los legítimos representantes de los ciudadanos.
Lo triste es que al final nos quedamos con las anécdotas, pero ya se sabe la sencillo, es lo que realmente triunfa al fin y al cabo.
Virgili le preguntó al presidente del gobierno, J.L. Rodríguez Zapatero, por algo tan mundano como el precio de un café, no sabía lo que valía, preguntarle a los asesores o documentalistas, bah pa qué. El doctor No (es No) reconvertido en Mariano Maravilla, se hace el simpático con las ancianas y viudas, pero no es capaz de responderles si podrán cobrar (en el hipotético caso de que ganara las generales) algo más que unos miserables 300 euros de pensión, que es lo que se debe gastar él en habanos y coñac de reserva cada 2 semanas, vamos suponiendo mucho (es lo que tienen los guiñoles de PRISA, que le deforman a uno la realidad). Y ahora la ex Ministra de Cultura y actual eurodiputada, Pilar del Castillo, no tiene ni la más remota idea de lo que vale una conexión ADSL en España.
¿Orgullo patrio cañí? ¿la ignorancia es uno de los requisitos indispensables para ser un político de peso en este país? ¿no va siendo hora de un cambio, donde puñetas están las alternativas?
Lo que queda claro es que la crisis de los partidos políticos tradicionales entre los años 70 y 80, vuelve a resurgir bajo el marco de la era global. El ciudadano medio está harto ya, de tanta parafernalia, de tanta democracia de cartón y focos. Eso explica el afloramiento de un gran número de nuevos partidos, aunque esto suponga una atomización de la intención de voto, así como una fragmentación de las propuestas que conecten con los problemas reales de la calle. En definitiva, la falta de unas líneas o partidos alternativos, con capacidad de gobernar, sólo favorecen al bipartidismo y al oportunismo, pero bueno.
Para postre en el país vecino (al norte) Le Pen tiene más tirón que Segolene Royal en la primera vuelta, según las encuestas.
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No, hombre. Las encuestas mantienen a Le Pen como el cuarto candidato en intención de voto, por detrás, y en este orden, de Sarkozy, Royal y Bayrou.
En el propio artículo que citas, dice:
Cosa distinta es que las encuestas se equivoquen, pero, desde luego, según las encuestas, Le Pen no tiene más tirón que Royal. Mañana veremos, en todo caso.
Sobre que los políticos no sepan el precio de los cafés, los sueldos de los administrativos, o la tarifa del ADSL, pues no sé, me parece ciertamente normal. A nadie se le escapa que Zapatero y Rajoy no se paran a tomar un cafelito en el bar de la esquina.