Hugo Chávez, como buen marxista, tiene que hacer de su país un espacio libre de disidentes. Marxismo 100%, aunque eso implique entrar en la escuela, en la universidad o en la televisión. Ya se sabe que el marxismo, en su línea oficial, mantiene que todo aquel que no sea marxista es que es un cabrón o un manipulado, lo cual justifica casi cualquier cosa. Y, como estamos en el siglo XXI, los programas de adoctrinamiento publico tienen que ser, además de eficaces, imaginativos. Hay que llamar la atención y en eso, a Chávez, no le gana nadie: lo último es llevar la enseñanza del marxismo a un espacio simbólicamente hostil: la empresa.
Todos los hombres de negocios, en Venezuela, podrán asistir a cuatro horas de clases semanales de socialismo
Podrán, que no tendrán. Nadie, bajo el magnánimo imperio de Hugo Chávez Frías, está obligado a hacer nada que no quiera hacer. Y, al que decida saltarse las clases, nadie le señalará con el dedo, mirada fija a la autoridad, mientras le declara enemigo del régimen. No, esas cosas no pasan, porque Chávez es un marxista pero no un dictador. En Venuzuela, de momento, no hay subversivos.
Lo que sí habrá, y en cantidades, son situaciones cómicas, surrealistas: un pelotón de enchaquetados empresarios y ejecutivos dirigiéndose, cual rebaño bien gobernado, a un aula donde un buen socialista de los de toda la vida les explique por qué lo que hacen es socialmente injusto, por qué el socialismo es el único camino que nos conduce a la igualdad y a la justicia, por qué el materialismo histórico es la Verdad, y esas cosas. Espero que alguien, ahora que la blogosfera está tan globalizada, nos cuente el día a día de ese adoctrinamiento tan curioso. Una costumbre -esta de dedicar un tiempo de la jornada laboral a recordarle a uno lo que tiene que pensar- que podría, por qué no, convertirse, con el paso del tiempo, en algo parecido a esto, que a muchos os sonará:
Un momento después se oyó un espantoso chirrido, como de una monstruosa máquina sin engrasar, ruido que procedía de la gran telepantalla situada al fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de punta. Había empezado el Odio.
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jarabe de polen ↓
mm, noto cierta acritud hacia el marxismo, en la primera parte. y por cierto, me da la sensación de que se iguala alegremente marxismo a socialismo mal entendido
es verdad que el hecho es un poco esperpéntico, al menos difícil de concebir xD, pero bueno igual tiene resultados positivos; eso sí la comparación a la larga con lo de los dos minutos de odio me ha parecido absurda y sin pies ni cabeza
CalheR ↓
Hombre, el marxismo siempre ha venido manteniendo eso de que en el mundo hay opresores y oprimidos, y si hay oprimidos que no son marxistas es porque los opresores los tienen manipulados, no porque libremente piensen otra cosa.
La comparación con Orwell es evidentemente exagerada, pero no tan absurda. Los dos minutos de Odio tenían un objetivo parecido: recordarle a la gente, cada día, lo que tenían que pensar. Chávez lleva ya un tiempo por ese camino, en lo que a libertad de expresión se refiere.
Jota ↓
Qué fácil es ser de derechas de toda la vida o simplemente conservador cuando nunca se ha pasado hambre. Pero cuando se vive en un país que flota en petróleo y no se ha tenido nuca la oportunidad de ser visto por un médico la cosa cambia.
En la Venezuela preChávez ocurría eso a gran parte de su población, un 80 % de ella nunca había recibido la atención de un facultativo. Ahora hay varios miles de médicos cubanos que los atienden y muchos jóvenes venezolanos se están formando como tales. Esa es, entre otras, la perversión de Chávez.
CalheR ↓
Y me parece estupendo, Jota. Cosas que también se podrían hacer, imagino, sin cerrar medios de comunicación y sin tratar de meter la ideología de uno hasta en la sopa.
Por cierto, muy interesante tu asociación “quien ataca al marxismo es de derechas”. En la línea de buenos y malos de la ideología, vamos.
LLopDgul3s ↓
Me sorprende que todavía quede gente que lo defienda. Aparte del hecho de que destinar recursos del estado para “difundir” una determinada ideología es ya reprobable de por si, estoy completamente seguro que esas “asistencias a clases voluntarias” no serán en absoluto de forma anónima. Habrá lista de asistentes y por lo tanto lista de No asistentes, si alguien se atreve claro. Peligroso macartismo chavista.
Muy buen articulo Calher.
optimista ↓
A mí me encantaría ser chavista si tuviera mis cuentas bancarias y chequeras tal como las han abultado ellos en tan poco tiempo…
por cierto no conozco a ninguno de los del gobierno que se hayan ido a chequear con un médico cubano en un módulo “barrio adentro”, ni ir a comprar en un “mercal”… si el socialismo es IGUALDAD quisiera saber igualdad para quien; porque los de la asamblea, los gobernadores, alcaldes y ni se diga Chávez por muy de abajo que vengan ni por muy origen pobre que tengan, ya internalizaron el nuevo riquismo lo que es grave ya que por mucho dinero y poder que tengan nunca dejarán de sentirse menos y ese ha sido precisamente de donde se agarró Chávez: del resentimiento, del odio, de hacer sentir menos a los demás…
creo que tarde o temprano este odio sembrado se revertirá en contra él y con añadidura.