En la ciudad de Malmö, en Suecia, un conductor de autobús quiso denegar la entrada a una mujer porque iba vestida con un burka. Pensó él que tal cosa no es admisible, la mujer lo denunció –supongo-, al tipo lo arrestaron y ahora, me imagino, le pondrán una multa, o algo así.
Nuestros fervorosos defensores de The Brusells Journal dicen que es el peor caso de Dhimnitud que haya visto Occidente. Y a mí, que ni pretendo defender el burka –el que tapa toda la cara y los ojos- ni tampoco condenarlo de facto, me da que exageran. Un poquito.
Las motivaciones que una mujer musulmana pueda llegar a tener para utilizar un velo, un niqab, un hiyab, un burka o un chador son como los designios de Dios: inescrutables. Muy posiblemente esa mujer viva en un ambiente islamista, patriarcal y autoritario que la obligue a llevar esa prenda, cosa que hay que perseguir y evitar con toda la fuerza de la ley y de la ética. Pero es también probable -y no se han dado pocos casos- que esa mujer lleve la prenda porque le da la gana, porque lo haya decidido ella misma. Los usos que se le dan al velo musulmán son muchos y diversos, y las razones por las que, en las últimas décadas del siglo XX, dicha prenda se popularizó en gran parte del mundo islámico también son varias. Hay sectores del feminismo islámico que, incluso, defienden el uso del velo como contrapunto al ideal de mujer-objeto occidental. De acuerdo con ellas o no, es evidente que no todo responde a una obligación impuesta por el islam fundamentalista. No todo es blanco o negro, como se suele decir.
Y sería bastante lamentable que, si dicha mujer –como ella dice, por cierto- ha decidido libremente –y en un país libre- vestir el burka, sea el pretendido país libre el que se lo prohíba basándose en que, en muchas ocasiones, dicha prenda se lleva por obligación. Muchas veces sí, pero no siempre. Y, en último caso, quien debe pronunciarse sobre lo lícito o no que pueda ser salir a la calle con un burka, son los suecos, a través de sus leyes, y no el conductor de un autobús que de pronto se erige en defensor de la moral.
Mejor haríamos en preguntarle a la mujer por qué lleva esa prenda, en castigar al que la obliga y la denigra –si es el caso-, y en comprender sus -seguramente- complejas razones, que en simplificar la cuestión hasta el mínimo y, mucho menos, ir por ahí alabando a los tipos que hacen de sheriffs, interpretando y aplicando las leyes como a ellos les da la gana. Ni dihmnitud, ni leches. Que cada uno –siempre que sea cada uno- vista como le venga en gana.
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Syme ↓
¿Y si en vez de un niqab fuera un pasamontañas?
CalheR ↓
¿Y quién se pone un pasamontañas para pillar el bus, Syme?
Syme ↓
No has respondido a la pregunta.
CalheR ↓
Ah, es verdad. Pues, básicamente, te diría lo mismo. Que el conductor no tiene derecho a denegarle la entrada a nadie por cómo vaya vestido.
Y aparte de eso, me costaría bastante más entender por qué una persona se pone un pasamontañas para pillar el bus, que entender por qué una mujer musulmana se pone un burka.
Sin que me guste ni una cosa ni la otra.
Syme ↓
Hombre, el por qué está claro, pero ese no es el quid de la cuestión, sino que lo es la supuesta libertad de cada uno de vestir como le venga en gana a la hora de subirse a un autobús.
Primero, que la noticia está redactada completamente desde el punto de vista de la presunta víctima, sin tener en cuenta la versión del conductor, que ni tan sólo se comenta. Recuerdo que hace un tiempo ocurrió algo similar -no recuerdo dónde, ya lo buscaré- donde, finalmente, resultaba que la persona en cuestión -otra mujer- era portadora de un pase, de esos con fotografía, pero se negaba a quitarse el niqab para que la identificaran. Quién sabe si algo similar pasa en esta historia, contado, insisto, desde el punto de vista de la mujer.
Por último, me gustaría verte como taxista, o como conductor de autobús, dejando entrar con toda la libertad del mundo a alguien que, por la razón que fuera -recuerda, no estamos hablando de eso- quisiera subir al vehículo con un pasamontañas. ¿Le darías vía libre, o te lo pensarías dos veces, sacando a relucir tus propior prejuicios?
Qué quieres que te diga… yo no estoy tan seguro de que tus palabras fueran del todo consecuentes con tus acciones.
CalheR ↓
No, si tienes toda la razón, pero tú mismo lo sitúas en el terreno de los prejuicios. Los prejuicios nos dicen que el burka es una humillación, nos llevan a identificarlo con la peor cara del islam, nos imaginamos a esa mujer obligada a llevarlo, en un ambiente misógino y patriarcal. Y ya digo que, probablemente, sea así. Pero probablemente no, y tal vez, en estos casos, sea recomendable otargarle el beneficio de la duda.
Busqué la versión del conductor. En el artículo dice que la tiene, pero no encontré ningún vínculo ni referencia. Si la hubieran contado, quizá hubiera matizado lo dicho. Pero de todas formas, sí se explica que para subir a ese autobús no hace falta identificación alguna. Así que, aparte de lo desagradable que es el burka a la vista, no habría problema alguno, en principio.
Y, al fin y al cabo, el burka es algo que no hace daño a nadie. A ella, en caso de que la obliguen a llevarlo. Pero no al conductor, ni a los pasajeros. El pasamontañas, en principio, tampoco, pero si yo fuera taxista y viera un tipo que lo llevase, probablemente pensaría que puede ser un violento, y temiera por mi seguridad, y por la de mi dinero. Pero siendo conductor de un autobús -público-, y viendo a una mujer que -sin más agravantes conocidos- lleve un burka, no veo por qué no habría de dejarla pasar. Ya digo, sin más agravantes. Que lo mismo se cagó en los muertos del conductor. O le mandó al infierno en nombre de Alá. Y en ese caso sí, es normal que no la deje pasar, pero el artículo no cita más agravantes. Y en eso caso, no veo la pretendida dhimnitud. Ni mucho menos “una de las peores que haya visto Occidente”.
Syme ↓
Simplemente digo, sin entrar a valorar el artículo del Brussels Journal, que no puedo evitar desconfiar de una noticia que está planteada única y exclusivamente desde el punto de vista de la presunta víctima. Más que nada porque, en una ciudad como Malmo en la que hay unos cuantos musulmanes, dudo que el conductor fuera prohibiendo la entrada a todo aquel que pretendiera subirse a su autobús. Por eso no puedo evitar pensar que es como el caso que mencionaba, en el que la mujer en cuestión se negaba a quitarse el niqab para que la identificaran como portadora de un pase con fotografía. Y es que vamos, en el servicio público de autobuses en Valencia tampoco hay norma escrita alguna que exija identificación del viajero, pero si muestras un pase con foto, y no pueden verte la cara…
Si a esto le sumas lo que se aprovechan algunos para hacerse las víctimas de los prejuicios del prójimo, ni te digo.
Además, son prejucios, al fin y al cabo, los que te llevarían a ti, a mí, y a cualquiera con dos dedos de frente a pensárselo dos veces antes de permitirle subir a un autobús a un encapuchado -si es en Euskadi, imagínatelo- Pero oye, que así son las modas, que nunca se sabe: igual es la nueva vestimenta de alguna decadente tribu urbana, y ¿quienes seríamos nosotros para juzgarlo? Pero lo haríamos, porque no es parte de alguna minoría étnica o religiosa cuyas protestas podrían costarnos el puesto. Y es que así funcionan las cosas: el asunto no va de permitirle a cada uno vestir como le venga en gana o tener un código de vestimenta en concreto, sino de utilizar una distina vara de medir para cada uno, por si acaso.
Y eso sí que es dhimmitud. No de las peores que haya visto Occidente, ni mucho menos. Pero serlo, lo es.
CalheR ↓
Es verdad, Syme. Si el encapuchado formara parte de una decadente tribu urbana sin la capacidad de hacer ruído al quejarse, y mucho menos de recurrir a la tolerancia religiosa, estaría en una situación de desventaja con respecto a la musulmana que lleva el burka. ¿Es eso dhimnitud? Bueno, vale, aunque flojita.
Pero, tal como lo veo yo, el que la comunidad musulmana tenga esa capacidad de hacer ruído -y que se aproveche de ella- no implica, ni mucho menos, que esa mujer no tenga derecho a llevar esta vestimenta. Y no quita, tampoco, la posibilidad de que lleve el burka por motivos tan respetables como los de quien decide no llevarlo.
De todas formas, vuelvo al tema de antes: el burka, por feo, desagradable, o humillante que nos parezca, no implica para nosotros una amenaza. El tipo encapuchado -aunque no lleguemos a conocer sus razones- nos puede parecer peligroso, y puede hacer que nos sintamos amenazados. Ahora bien, ¿se sintió el conductor amenazado por la mujer del burka? Quizá sí, ya que no conocemos su versión. Pero, contando sólo con lo que sabemos, es razonable pensar que si le denegó la entrada fue por desprecio hacia lo que el burka representa, y no por prudencia.
Y, qué quieres que te diga, dejar tirada a una persona porque te sientes amenazado no me parece lo mismo que hacerlo porque esa persona no te gusta. Aunque ambas cosas respondan a prejuicios.
Syme ↓
Dudo que fuera por miedo, o desprecio. Eso lo dice la víctima, como aquellos que decían -como comenté en DLM, si me permites la publicidad- que un británico había hecho sonar el motor de su deportivo de forma racista, para intimidarles… ¡y les dieron la razón! Porque es lo que tiene la discriminación positiva: que les das a algunos la mano, y te cogen el brazo, y, si por si esos algunos fuera, el país.
Así que lo dicho: eso es la versión de la víctima que, entre queja y queja -“me miraba mal durante el viaje”-, a saber qué se le ha olvidado comentar a la prensa.
Pero vamos, que no es eso lo que realmente importa. A mí me da igual que podamos sentirnos amenazados ante un niqab -que no burkha-, una capucha, o una máscara de El Fary. Lo que digo ya lo plantea, con gran sabiduría, el rezo popular de o follamos todos, o la puta al río. O se permite subir a todos con el rostro tapado sin necesidad de identficarse, o no se le permite a nadie. Y ambos dudamos que se permitiera subir alegremente a un joven vasco con un pasamontañas. Pero sí a una musulmana con un niqab.
CalheR ↓
Que ha habido multitud de casos de dhimnitud flagrante, como este que citas y como muchos que has citado en DLM -que se te permite, con mucho gusto-, y como -seguro- muchos más de los que no te ha dado tiempo a hablar, es evidente. Y me parece igual de mal.
Y con esto presente, mejor será que follemos todos. Y que, si alguien se queda sin follar, sea porque tenga pinta de peligroso, o porque, aun por error, se pueda confundir con alguien peligroso. Y no por otra cosa.