¡Extra! ¡Extra desde Oriente Medio! El hombre de la moral intachable, el que detiene y castiga a las mujeres de su país por ponerse el velo de mala manera, el que expulsa profesores de la universidad por no ser lo suficientemente islámicos, el que apoya a las milicias más reaccionarias, ha tenido un desliz. Bueno, otro desliz. Una vez dijo que habría que dejar a las mujeres ver partidos de fútbol, y casi se lo comen. Y, aunque parecía que había aprendido la lección, ha vuelto a meter la pata, y esta vez hasta el cuello. Ha tenido un desliz islámico: olvidándose por un momento de la rigidez de la Sharía, recordando su condición de ser humano, se ha dejado llevar por sus sentimientos y ha besado -¡besado!- la mano de su antigua y querida profesora. ¡Ha besado la mano de una mujer!
La anciana, por supuesto, llevaba guantes, y velo, y un largo abrigo. No hubo contacto carnal pero, ay, hubo contacto. ¡Le dio un beso!
El periódico de Hezbollah dice que es “una indecencia y una violación de los valores religiosos”. Y tienen razón, coño. ¿Con qué cara va a exigir ahora disciplina y obediencia, velos y oraciones, sumisión y fe? ¿Cómo se pueden tener estos fallos, hombre?
Ay, Mahmoud, quién lo iba a decir, con lo que tú has sido.
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Jesu ↓
LOL. Amo.
Jorge ↓
Y encima que es un callo, si por lo menos se conservara la vieja…
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