A medida que avanzaba el siglo XVI, y a la vista de que la presencia española en las Indias no dejaba de ampliarse, la Iglesia empezó a preocuparse de ocupar también su terreno en el nuevo mundo. De la forma desordenada, improvisada tal como se hicieron las cosas en los primeros años, se pasó después a actuar según un código de conducta más o menos establecido. Y, en lo que respecta al modo de evangelizar a los indios, ese código no fue, que podamos decir hoy, demasiado honroso. Es sabido que aldeas completas, pueblos enteros, fueron expoliados y humillados, y luego, educadamente –con amor cristiano, como mandaban los cánones-, invitados a convertirse a la nueva religión. La mayoría de las veces, en castellano. Y la mayoría de las veces, ante su comprensible rechazo, recibía el conquistador carta blanca para matarlos. La guerra contra los indígenas recibió así, gracias al empuje de juristas como Juan López de Palacios Rubios, y de teólogos como Juan Ginés de Sepúlveda –a quien se opondría Bartolomé de las Casas- el muy eclesiástico marchamo de justa.
No es que la Iglesia fuese la causante de la masacre. Ni siquiera la deseaba, si hemos de pensar con la cabeza. Pero no le importó, desde luego, que fuera muerto todo aquel que no aceptara la cruz por bandera, y el sistema del Requerimiento tuvo desde el principio todo el apoyo de Alejandro VI, el entonces Pontífice. Creo que no hay, en todo ello, nada de lo que hoy un católico se pueda sentir orgulloso, a pesar de los siglos que han pasado.
De hecho, el propio Juan Pablo II admitió que, en la evangelización de los indígenas, hubo algo así como “luces y sombras”. Y una declaración así, dicha por un Papa, habría de ponernos en guardia sobre lo que allí realmente ocurrió. Pero lamentablemente, y como en muchas otras cosas, el nuevo Papa Benedicto XVI ha vuelto a echar por tierra los pocos gestos que en estos temas avanzó su predecesor. En su visita de estos días a Brasil, el Papa ha afirmado –sin caérsele la cara de vergüenza, además- que entre el cristianismo y las culturas precolombinas no hubo imposición, sino encuentro. Y que el cristianismo sólo trajo, para aquellas personas, una notable mejoría de sus vidas.
No es ningún tonto Benedicto XVI. Ha dedicado su vida en cuerpo y alma al estudio, es enormemente culto y ducho en historia y filosofía, luego sería estúpido pensar que su afirmación sea fruto de la ignorancia. No lo es, desde luego. El Papa sabe muy bien cómo se llevó a cabo la evangelización de aquellas tierras; pero debe ser que estando en ellas, precisamente, atreverse a decir la Verdad tal vez no le haga a uno tan libre, y humillarse para pedir Perdón no sea, quizá, tan recomendable.
Porque, más allá de verdades, perdones, valores y principios, siempre se ha tratado de lo mismo, a fin de cuentas: mantener vivo un estupendo negocio. Y en esa tarea Benedicto no va a llevarle la contraria a ningún predecesor. Porque no es tonto, precisamente.
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Flashman ↓
Es evidente que para seguir manteniendo el chiringuito durante una buena cantidad de siglos hace falta gente inteligente y que sepa controlar el cotarro. Ahora el más listo de la clase se hace llamar Benito 16 y para cuando casque seguro que le han buscado un sucesor a su altura. Van dados los de la Iglesia del aperturismo.
Fëarûth ↓
Como dice mi tío: “el mayor ateo es el papa” :D
jarabe de polen ↓
tanto curarse en salud… que entran de pleno en la desfachatez. buen análisis, calher
flashman.. benito 16?? xDD por un momento me he quedao pensando en un nick o algo así : P
ONAIR ↓
Vaya con este gran papa que tenemos, nuestro Beni, ahora dice que fueron a las Indias a un encuentro para llevar la paz, claro claro, y lo de Colón tb fue un encuentro para llevar paz y concordia, pero acabó siendo todo lo contrario.
Como dirián en la jerga de los clérigos esto son más que blasfemias, aunque claro hay que mantener el negocio,como dices tu, y las blasfemias le van que ni pintadas. Menudo chollazo el que se inventó esto de las religiones, ahora seria nuestro Bill Gates adaptado a la época claro esta. La de cosas que hay que oir, por cierto que en la religión que profesa este papa y sus seguidores, el perdón es uno de los pilares básicos, así que podrían aplicarse el cuento, Si Jesus levantará la cabeza y viera todo esto…madre de Dios!
Saludos