El Chupinazo ya se ha producido, los pañuelos se han anudado al cuello y el kalimotxo, el champán y el vino a secas recorren por dentro y por fuera los miles y miles de cuerpos humanos que se han echado a la calle. El Riau Riau! ha inundado las calles de Pamplona y ha coloreado de rojo y blanco al corazón de Navarra. Y esto no ha hecho más que empezar. Desde este humilde rincón de la blogosfera tan lejano de aquellas tierras, nos unimos a la fiesta universal que un día maravilló a Ernest Hemingway, y que quedó en su obra, Fiesta. ¡Viva San Fermín!
Un poco de Historia
¿De dónde proviene esta fiesta tan singular, cuál es su origen?, es una pregunta que seguro que más de un curioso se ha hecho alguna vez al ver un encierro por la tele, y los más afortunados en alguna de las vallas del recorrido pamplonés. Pues bien, se trata de una fiesta cuyos inicios se remontan al medievo, aunque ha sido en estos dos últimos siglos cuando ha sufrido una multitud de cambios que la ha hecho tal y como la conocemos. Al principio eran tres celebraciones independientes: los actos religiosos en honor a San Fermín, desde antes del siglo XII, las ferias comerciales y las corridas de toros, documentadas ambas desde el siglo XIV. Los pamploneses también celebraban al Patrono de su ciudad, San Saturnino (29 de noviembre). Sin embargo, el mal tiempo del otoño terminó por cansar a la ciudad, y después de siglos en 1951 deciden trasladar la fiesta a la fecha del patrono de Navarra (que no de la ciudad) San Fermín, el 7 de Julio. La coincidencia un tanto casual de la festividad religiosa, el comercio ferial y las corridas de toros son los mimbres en los que se basa esta fiesta, que desde la segunda mitad del siglo XX ha crecido casi sin interrupción en importancia y número de participantes, llegados de todas las partes del mundo. En mi opinión, existen dos puntos de inflexión fundamentales para explicar este crecimiento, de carne y hueso: Ernest Hemingway y Mikel Urmeneta.
Ernest y San Fermín
La relación de Hemingway con los Sanfermines comienza un 6 de julio de 1923, su primera fiesta acompañado de su primera mujer, Hadley Richardson. Ernest disfrutaba de la fiesta en las terrazas de la Plaza del Castillo, y de la cocina navarra en restaurantes y bares como Casa Marcelino, con su amigo Matías Anoz. Los más aventurados y la propia comunidad navarra afirma que corrió el encierro o se enfrentó a más de una vaquilla embolada en el coso pamplonica, pero de lo que no hay duda es que era un asiduo de las corridas, cerca de las tablas. Aunque más que su presencia, fue su primera obra, “The sun also rises” (1926), editado en España como “Fiesta”, donde Hemingway recorre la fiesta navarra y su geografía de la mano de su protagonista, Jake Barnes. Esta obra y otras publicaciones suyas han sido las que han difundido la fiesta Pamplonica a todo el mundo, convirtiendo una celebración de unos centenares de mozos de aquella España subdesarrollada en la de miles y miles llegados de todo el mundo, y especialmente de Estados Unidos, siguiendo los pasos de uno de sus escritores más universales: David Black, que llegó a venir 40 veces, Matt Carney, experimentado corredor de encierros gracias a su buen amigo y maestro Jerónimo Echagüe. Otras personalidades como Alice Hall, Joe Disler, Ray Morton y el dramaturgo Arthur Miller y su mujer, la fotógrafa austriaca Inge Morata, son recordadas por su paso por Pamplona en sus días grandes.
La marca de los sanfermines
“Beso de pulga” es la traducción del euskera al castellano de esa especie de trabalenguas que para algunos supone la palabra Kukuxumusu, y que hoy por hoy es una de las marcas comerciales con mayor proyección exterior del panorama español. Sus cifras hablan por ella: cuentan con mil puntos de venta en Europa, con ventiuna tiendas exclusivas en España, y con una presencia de mercado en 60 países diferentes. Y siempre en una relación amorosa con San Fermín que se establece desde sus inicios. Todo comenzó cuando tres chavales navarros pensaron en hacer camisetas con imágenes de los encierros, porque las que ya existían eran literalmente “una mierda”, y de paso ganarse unas pelas para tomarse unos vinos. Corría el año 1989. Pero la cosa fue un éxito total, y se repitió en otras ciudades cercanas. Aquello podía alcanzar cotas de proyecto serio, pero eso sí, sin perder la diversión y el buen rollo. Y así ha sido: sus dibujos se plasman en camisetas, postales, cerámica, llaveros y el más diverso material de oficina y papelería, siempre con el desparpajo y la calidad de la Fábrica de Dibujos, como ellos la llaman. La competencia es casi imposible. Mikel Urmeneta, un hombre cosmopolita, amante de las fiestas y de las grandes ciudades, el dibujante principal de la casa es la cabeza visible y cada vez más prominente de la entidad, presente en nuestras pantallas en diversas ocasiones. En los últimos meses, Kukuxumusu ha sabido iniciar proyectos más que interesantes: en primer lugar, ha lanzado la marca de camisetas CROMOSOMOS con los chicos de Buenafuente (El Terrat), para ayudar cada año a una ONG diferente, comenzando por Arrels Fundació, para la atención a las personas sin hogar.
Otro proyecto, este sin duda bastante lucrativo ha sido la alianza con Cuatro para la retransmisión de los Sanfermines de este año, de la que hablaremos próximamente. Y hay otros más, entre los que destaca la canción creada junto a otro personaje donde los haya, Pablo Carbonell. El videoclip “El kalimotxo de mamá”, dirigido por Juanma Bajo Ulloa, de claro ambiente Sanferminero, se explica por sí solo. La camiseta dedicada a la fiesta de todos los años (desde 1989), y como no, SanferminTV, la primera televisión de la fiesta en internet para el mundo, son otros ejemplos por el amor por la fiesta que vio nacer a la “pulga”, que con sus toritos y sus mozos la difunden por todo el mundo.
Y por hoy ya es suficiente, aún nos queda mucha fiesta que disfrutar, aunque sea desde lejos. ¡Gora San Fermín!
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