Mentiras Piadosas. Blog de actualidad, política y cultura

Estados fallidos, nacionalismos triunfantes

Escrito por CalheR el 28 de Julio de 2007 · Sin comentarios

Free PalestineShlomo Avineri, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Jerusalén, escribía hace unos días acerca del fracaso de los palestinos a la hora de crear un estado-nación. Un fracaso que se ha repetido al menos en cuatro ocasiones, según Avineri: 1920, 1936-39, 1948, y 1993. Y que se hizo más flagrante, sobre todo, por el éxito que en esa tarea tuvo la nación judía.

Por otra parte, Buena Prensa calificaba en su último post el surgimiento del sionismo- una ideología tremendamente exitosa en lo que al “nation-building” se refiere- como ejemplo de “second best”. Efectivamente, la fortaleza de la identidad judía se ha manifestado “desde siempre”, y tuvo mucho que ver con el éxito de su nacionalismo, fuera primera o segunda opción. Como contrapunto, la “identidad palestina” no se manifiesta hasta bastante después y, si lo hace, no es sino una asociación más o menos transitoria para luchar contra la amenaza hebrea.

Probablemente, de hecho, el éxito israelí haya que buscarlo en cuestiones más sutiles que el ya “cansino” imperialismo americano. Al igual que el fracaso del Estado palestino. Y, sin duda, contrastar ambos nacionalismos parece una buena manera de empezar.

Ahora, por cierto, que surge en Palestina –no sé si con cierta fuerza- una Tercera Vía -democrática y liberal, al parecer- al margen de Fatah y Hamas, tal vez sea buen momento de recordar este historial de fracasos, asumirlos, y construir una Palestina cuya razón de ser no sea oponerse a Israel, sino “otra”.

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  • Julio -Tucumán-Argentina

    Estimado Cahler:

    Lamento cruzarme nuevamente en tu camino querido amigo.

    Pero te equivocas grandemente.

    Israel es un hecho consumado y hay que buscarle una solución como tal respetando su existencia.

    Eso no lo discuto.

    Pero otra cosa es exaltar su nacionalismo, que nos conduce primero a un desastre desde lo conceptual y luego al despeñadero desde lo político e histórico-contextual.

    Palestina, en su momento fue una gran parte del imperio otomano, y quedó como posición militar británica durante la primera guerra mundial.

    En la Declaración de Balfour (1917) los inglesitos éstos, promotores de grandes embrollos, prometieron a los sionistas el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina, con tal de que fueran respetados los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías allí existentes –así se dijo inicialmente en Balfour-.

    Con apoyo de EEUU, desde 1923 consolidó su mandato en Palestina bajo la forma de “Administración” de Gran Bretaña por mandato de la Liga de Naciones. En los tiempos del mandato, en Palestina había sólo 80.000 judíos; pero Gran Bretaña hizo honor a su promesa y fomentó la inmigración de tal manera que, hacia 1939, la población judía casi alcanzaba ya el medio millón.

    El resentimiento de los árabes ante la creciente inmigración judía, que compraban tierras a precio de oro y luego no daban trabajo a los árabes desposeídos de ellas sino a sus propios paisanos, se había puesto ya de manifiesto en una clara rebelión, hasta el punto en que los británicos se vieron obligados a poner límites a una ulterior entrada de judíos. Tras la segunda guerra mundial, y en plena actividad terrorista judía y árabe, la situación se deterioró rápidamente y los británicos se vieron obligados a sacarse las brasas de las manos y entregar ese “mandato”.

    Así, manipulando a las recién creadas Naciones Unidas luego de la 2da. Guerra mundial, y aprovechando el impacto causado por el horror del Holocausto judío provocado por los Nazi, fue oportuno ante la opinión mundial sensibilizada crear el estado de Israel en 1948. A la postre podemos ver que en realidad fue una decisión artificial y desafortunada de Inglaterra y EEUU, que ha traído mayores penurias al pueblo judío, a los árabes y a todo el mundo, lo que a estas alturas no puede haber ninguna duda.

    Toda la zona se erizó y entró en un conflicto que cada vez se vuelve más cruento, y con secuelas más distantes.

    Y por el contrario, hablar con optimismo ilusorio del supuesto triunfo de un “nacionalismo judío” enancado en la teoría del “second best”, a expensas de la inexistencia o el fracaso por razones propias o extrañas de un estado Palestino que debiera contener a los árabes desplazados, por la creación artificial del estado Israel, lejos de estabilizar la zona solo puede crear un polvorín de secuelas inimaginables no ya a esa castigada y pobre zona, sino presagiar grandes calamidades para el resto del mundo.

    Sino ahí tienen ustedes vuestra Atocha, y nosotros los argentinos nuestra Amia y nuestra embajada de Israel. Murieron muchos judíos y no judíos en esos atentados, y en otros en el mundo (11 de setiembre). Y Naturalmente. Todos los muertos y heridos, judíos y no judíos absolutamente inocentes, claro.

    Quien nos garantiza que ello incluso pueda llegar a ser causa de un estallido nuclear, o de una guerra internacional? … Nadie.

    Y el problema tampoco se va a resolver derrotando humillantemente a los Palestinos, a los árabes, a algunos de los países árabes, o matando a todos los palestinos, y arrinconando a los árabes, porque no se puede saber cuales son o podrían llegar a ser terroristas y cuales no, porque cuando te amenazan con quitarte todo, incluso tu entidad y tu creencias más firmes como a ellos, el cerebro trabaja de un modo muy diferente, y la respuesta puede ser la más inesperada en el momento más inesperado.

    En consecuencia más que exaltar el nacionalismo judío como “second best” mas bien habría que recordar:

    1.- Que más bien estamos en una etapa de estados y naciones multietnicas y multirreligiosas, donde lo que se cultiva es la tolerancia.

    2.-Que estamos en una etapa de integración Continental y Transcontinental, y cada persona debería contentarse con su nacionalidad de nacimiento y no con su supuesta nacionalidad de religión o de raza.

    3.- Que la composicisión geopolítica tiende al esquema multipolar.

    4.- Que el EEUU como estado gendarme probablemente no le quede mucho hilo en el carretel.

    5.- Que tal vez la fortaleza de los Palestinos hoy sea precisamente su extrema debilidad, la absoluta necesidad de existir para que Israel sea más segura, o que incluso no se tenga que enfrentar directamente con los Sirios, o los Iraníes, y los Egipcios no se vean obligados a cambiar de posición, y los otros árabes no reaccionen contra Israel.

    6.-Que la única salida al pecado original del nacimiento contra-natura de Israel y el resentimiento geopolítico que ha generado su instalación forzosa sobre una población milenariamente instalada en esa zona de la que fue expulsada de manera discriminatoria y por la fuerza, solamente puede resolverse profundizando el camino de Campo David, y profundizando el camino emprendido por Yasser Arafat y Isaac Rabin, y que desmadraron irresponsablemente el Likud y Hezbollha.

    Saludos.

  • CalheR

    Pero Julio, hombre, no te equivoques tú. Yo no “exalto” el nacionalismo judío. Los nacionalismos no son algo que me guste, y mucho menos los que son tan cerrados y etnicistas como el sionista. Pero es un hecho que históricamente hay nacionalismos “mejor hechos que otros”, por decirlo coloquialmente. Y lo digo desde un punto de vista instrumental, en el sentido de que consiguen sus objetivos, no de desde el punto de vista doctrinario.

    No se trata de decir que unos sean más listos o mejores que otros, sino de afirmar que la identidad de unos fue mucho más fuerte y, sobre todo, se concretó en instituciones políticas nacionales mucho antes, y mucho mejor. En los años 30, los judíos ya tenían un Comité Nacional -Va’ad Leumi-, democrático y tremendamente activo. Todo un “Estado embrionario”, mientras los palestinos tenían el Comité Superior Árabe, compuesto por jefes tribales y sin ningún tipo de “vocación nacional”, más allá de expulsar a los hebreos (de hecho, hasta se aliaron con la Alemania nazi).

    Per Julio, que luego eso haya sido bueno, justo y admirable, o todo lo contrario, es un debate en el que no pretendía entrar.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Cahler:
    Pues visto así yo no me jactaría tanto como Shlomo Avineri, que lo hace como judío sólo respecto de los pobres árabes- Palestinos, olvidando en realidad que los árabes milenariamente fueron y son como nación pueblo, entidad cultural, ex- imperio, religión e historia, unos grandes colosos, porque siempre estuvieron afincados en un enorme territorio, q nación que ocupa un gran espacio del planeta, que actualmente siguen ocupando, que es enorme y que se encuentra dividida en varios estados.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Cahler:
    Pues visto así yo no me jactaría tanto como Shlomo Avineri, que lo hace como judío sólo respecto de los pobres árabes- Palestinos, olvidando en realidad que los árabes milenariamente fueron y son como nación pueblo, entidad cultural, ex- imperio, religión e historia, unos grandes colosos, porque siempre estuvieron afincados en un enorme territorio, que en realidad es una sola nación que ocupa un gran espacio del planeta, que actualmente siguen ocupando, que es enorme y que se encuentra dividida en varios estados que pre-existen y existen sobre Israel desde hace mucho pero mucho tiempo. A otros con el éxito del nacionalismo judío sobre el árabe entonces.

    Y ante ello, los Israelistas, desde su cortísima edad, relativa pequeñez de población, territorio y absoluta soledad en cuanto a proyección política y geoestrategiica en la zona, y por conciencia de su origen artificial en 1948, temería de comportarme con demasiada soberbia y creer como definitiva una posición sobre sus actuales fronteras y seguridad interior, sin dar una respuesta estable, duradera, respetable y aceptable desde el lado Palestino a los propios palestinos.

    Porque como Israelita inteligente, sé o debería saber, que en tanto Estado de Israel, tarde o temprano se me van a venir los árabes, de una u otra manera: como estados encolerizados, o como terroristas.

    A eso le llamaría yo una verdadera conciencia “nacional judía” “second best” y no al simple hecho de haber concretado un estado conflictivo reciente con 60 años de existencia tensionante, que apuesta a la agresividad y que juega su existencia a los extremos. Y que me puede llevar en cualquier momento a mi propio infortunio. Y a causar el infortunio “extramuros” de los demás, incluso allende los mares.

    Por supuesto, está también el problema de los terroristas árabes que son cerriles. ¿Quiien los hace entender a ellos? Es es el otro problema menudo nada facil de desembrollar. Habría que llamarlos a los ingleses y yanquis inventores y sustentadores del asunto. Bueno, en realidad no, allí están, y ya vemos el resultado.

    Nuevamente saludos.

  • CalheR

    Pero Julio, ¿por qué recurres al pasado más remoto? Yo estoy hablando de nacionalismo. Lo que he dicho es que los israelíes fueron mucho más eficientes que los palestinos a la hora de construir su estado-nación.

    No quiero entrar, porque no procede, en nada que nos lleve más atrás del siglo XIX. Pero, de todas formas, que los árabes sean una sóla nación, dividida ahora en muchos Estados, es más que dudoso. Podemos entender el mundo musulmán -que no árabe- como una civilización, cierto, pero poco más. Hace mucho que fracasó su intento más elaborado de crear un “Imperio Islámico” -el Califato Abbasí-, y prueba de ello es la fragmentación política de la que hace gala hoy. ¿Estado artificial, Israel? ¿Y qué hay, por ejemplo, de Jordania? ¿O de, pongámonos imaginativos, un futuro Estado palestino? ¿De dónde habrá salido si no es del mismo lugar del que salieron sus vecinos, esto es, del enorme hueco dejado por el Imperio Otomano?

    Pero repito, no hablamos sobre eso. Lo que dice Shlomo Avineri es que la construcción nacional del moderno Israel ha sido mucho mejor que la de la nación palestina. No la nación árabe ni el Imperio Islámico; la nación palestina.

    Saludos, Julio.

  • buenaprensa

    Julio: asumo que has sido vos el que ha dejado un comentario anónimo en mi blog en el artículo de “Second Best”, ya que aquí has repetido los mismos argumentos.
    Por ende me tomo la molestia de copiar mi respueta a tu comentario.
    Saludos!
    Buena Prensa, Buen Mundo!
    pd: el comentario tiene links, los podés ver en el artículo de “sionismo como solución de second best”.
    ——————————————-

    Anónimo:

    Flaco, lee algún libro.

    1)El argumento de que un Estado es “artificial” es absurdo. Todos los Estados son creaciones humanas, no existe nada intrinsicamente “natural” en la existencia de un Estado. Utilizando las palabras de Pablo Jacovkis respecto a la legitimidad de un “Estado Artificial” como Israel:
    “Israel tiene mucha más legitimidad que, por ejemplo, la que tiene Panamá, que fue creado por Teddy Roosevelt, quien impidió que las tropas colombianas recuperaran su legítima provincia, o que la que tiene Uruguay, cuyos 33 Orientales tenían la intención de reanexar la Banda Oriental a las Provincias Unidas, propósito que Gran Bretaña impidió, o la que tiene cualquier país del África Negra con fronteras arbitrarias diseñadas por las potencias europeas imperialistas, o la que tiene Irak, del cual Churchill dijo “A Irak lo creé yo, un viernes a la tarde, a la hora de la siesta”.

    Más concretamente, en orden de “ilegitimidad” primero discutamos la legitimidad de Panamá, luego la de Uruguay, y luego la de todos los países de África Negra y la de Irak (de hecho, el único motivo por el cual la zona kurda de Irak no se independizó es porque los turcos los invadirían para evitar el mal ejemplo en su zona kurda). Y recién después la de Israel.

    2) Del sionismo como creación de los paises imperiales, eso también es una aberración de la historia. Sabido es que los paises imperiales nunca se casaron con nadie, siempre jugaron a dos puntas. Los que enarbolan el argumento de que el Estado de Israel es una creación o un regalo de los paises imperiales sencillamente ignoran la historia. Se apegan a dos hechos: la Declaración Balfour de 1917 y la resolución de la ONU de 1947. Y eventualmente también mencionan los enfrentamientos entre arabes y británicos que hubieron entre esas dos fechas.
    Ahora bien, ignoran que en 1915-1916 tuvieron lugar los Acuerdos Hussein-McMahon donde se le prometía la misma tierra a los arabes. Luego surgieron discusiones por la supuesta ambigüedad de los acuerdos, se efectuó el Acuerdo Skyes-Picot en el que Francia e Inglaterra se dividían las tierras, etc.
    Pero resulta interesante que cuando existe una promesa a los judíos y una promesa anterior a los arabes, solo se menciona la primera y se esconde la segunda.
    Por otro lado, y más allá de la efusividad con que los sionistas de la época tomaron a la “Declaración Balfour”, realmente dicha declaración no dice absolutamente nada. En términos políticos no implica nada, en términos jurídicos tampoco. Fue solo algo protocolar.
    ¿Por que digo esto? La Declaración Balfour dice que la corona británica ve con “simpatía” el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina.
    Yo me pregunto: ¿que es un hogar nacional judío? ¿por que no dijeron Estado Judío? O al menos protectorado británico. Pues no, utilizaron el término hogar nacional, que en lo que jurídicamente no significa nada. La declaración balfour en realidad, por mas que fuera un hito para los sionistas de la época, no dice nada.
    Por otra parte, los que señalan que el sionismo fue una artimaña de los paises imperiales, pues ignoran que en 1922 los Británicos dividieron el Mandato Británico de Palestina en dos, creando Transjordania (hoy jordania). Esta división implicó que todos los judíos que estuvieran al Este del Río Jordán fueran “trasnferidos” hacia el Oeste del Río Jordán.
    Tal división implicó que lo que, según los sionistas, estaba prometido para el “hogar nacional judío” se redujera a la mitad. También implicó que parte de la promesa de los Acuerdos Huseyn-McMahon se concretara.
    Otro hecho que los que quieren igualar sionismo con imperialismo se encargan de omitir es que las autoridades británicas impidieron la inmigración judía a Palestina en el período 1939-1945, período llamado Libro Blanco, justamente cuando los judíos necesitaban escapar de Europa. Ningún país aceptaba judíos, según lo establecido en la Conferencia de Evian, y los Británicos tampoco permitían que los judíos se refugiaran en Palestina.
    Por ende, se puede ver que la relación del imperialismo en la región siempre fue ambigua.

    Sin embargo, Anónimo, en algo estamos de acuerdo:
    “Muchachos israelitas ustedes son los más interesados en darle un trato justo a los Palestinos cuanto antes”
    Justamente esa idea está expresada en éste artículo (buscá el link) donde se muestra porqué Israel está desesperadamente interesada en obtener una paz rápida con los Palestinos.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Querido Buena Prensa:

    Efectivamente soy anónimo.

    Lo hice por razones de rapidez no porque cultive el incógnito.

    Tampoco voy a caer en el juego de palabras propuesto respecto al sentido político, filológico, conceptual o coloquial de lo dije con “creación artificial” de la Israel actual.

    Es muy claro.

    Una cosa es la lucha de los los pueblos establecidos durante años en un territorio que generan sus procesos independientes, de aquellos estados creados a partir poblaciones recientes, instaladas con técnicas de migración masiva, repentinas con expulsión de la población autóctona, lo que se emparenta directamente con el coloniaje, que mereció en su momento también la condena de la ONU mediante la Resolución 3379/75 de las Naciones Unidas (XxX), como racismo.

    No llevemos entonces la discusión al terreno meramente dialéctico en este espacio porque no terminaríamos nunca. A buen entendedor “bastante dicho”.

    Busquemos una salida práctica al problema. En nuestro caso: en lo teórico-práctico desde lo moral, porque esos son nuestros límites en este espacio.

    Entonces, es mejor partir en nuestra discusión desde los puntos comunes y constructivos.

    Ese punto nos dice: que Israel es una realidad que hay que respetar. Y que los Palestinos y los Arabes son otra realidad a respetar.

    Que ese punto común de nuestra discusión nos dice que que para un judío equilibrado y lúcido, lo mejor es apreciar que el mejor nacionalismo israelí es aquel que parte de la base de un estado palestino estable, sostenible, sobre condiciones razonables y asumibles por los propios palestinos.

    Y también por los árabes en general. Porque sino la perspectivas geoestratégicas de la propia Israel en soledad en esa bastedad árabe son ciertamente sombrías a largo plazo.

    Que hay que pensar que EEUU no puede ser un estado gendarme para siempre.

    Hoy como se encuentra el nacionalimo Israelí está muy lejos de ser existoso. Ello porque la existencia y beligerancia de Israel es ni mas ni menos la causa misma de que esa sea la zona o una de las zona de mayor riesgo de e hipotesis de conflicto en el mundo.

    Los otros estados árabes no tienen ese dilema. Existen y existiran. Son y han sido más existosos que los judíos en ello. No hay second best.

    La compración con los desterrados y pobres palestinos no es válida y no hace honor al pueblo judío, porque se compara con solo una fraccion minima de los árabes, que fueron expulsados de sus tierras por los propios judíos con la ayuda de las grandes potencias, y pese a ello todavía la zona sigue inestable.

    Y el terrorismo árabe persigue judíos dentro y fuera de Israel, generando inseguridad tanto a propios como a extraños a ese conflicto. Sinceramente, no veo claramente el éxito obtenido.

    En consecuencia no cantemos tantas loas al estado Israelí desde el second best y abjuremos del fracaso de los atribulados palestinos atizando sus frustraciones y enconos, porque no es nada prometedor para Israel ni para nadie, ni para la seguridad de los judíos en el mundo, ni para la gente común que es victima pasiva del terrorismo fundamentalista que es producto de la ira la impotencia y de la frustración de esa gente.

    Y no es prometedor lo digo cantarse loas o cantarselas al nacionalismo judío que tiene todavía muchas asignaturas para estabilizar la zona y decir que su nación está finalmente consolidada, porque nos mentiríamos en función de aquella búsqueda sincera e inteligente de soluciones en medio de ese mar encrespado.

    Piénsalo.

    Shalom hermano, y que Dios te ilumne aportando en la senda de la Paz y el amor entre los hombres.

  • CalheR

    Realmente, lo que aquí se pretendía decir era que el nacionalismo israelí funcionó mucho mejor que el palestino a la hora de crear un estado-nación unido y fuerte. Desde luego, es algo sobre lo que, si quieres, se puede discutir, pero no creo que haciendo referencia a la situación “geoestratégica” de la zona, al terrorismo árabe, o cualquier otro factor externo, vayas a asestarle ningún daño al argumento.

    Más que nada, porque ya era una realidad manifiesta en los años treinta, como se ha dicho, la existencia de instituciones nacionales israelíes, y la inexistencia de cualquier tipo de proyecto nacional palestino, más allá de alguna institución de carácter meramente supratribal y árabe, nunca palestino.

    Por otra parte, Buena Prensa ya ha dado buena cuenta de las referencias que haces a las ayudas imperialistas recibidas por Israel. No creo que sea necesario añadir nada más, aunque sigas diciendo cosas como esta:

    Hoy como se encuentra el nacionalimo Israelí está muy lejos de ser existoso. Ello porque la existencia y beligerancia de Israel es ni mas ni menos la causa misma de que esa sea la zona o una de las zona de mayor riesgo de e hipotesis de conflicto en el mundo.

    En realidad, el éxito o el fracaso de un nacionalismo cualquiera no ha de medirse sino atendiendo a parámetros internos, es decir, a su capacidad para reclamar una determinada unidad nacional y formar, con ella, algún tipo de institución política legítima, sin perjuicio de que en el proceso reciba más o menos ayudas o se vea más o menos beneficiado por el contexto internacional. En eso, el nacionalismo israelí ha triunfado del todo. Y desde luego, lo que el Estado israelí haya hecho después, si es que es cierto que “su beligerancia es la causa misma de la violencia en la región”, no tiene nada que ver.

    Y, tema parte, supongo que para resolver las causas de la violencia en esa zona habrá que atender también a otra beligerancia, si hemos de ser justos. Pues quien empezó una guerra en 1947, bajo el pretexto de no aceptar la división en dos estados para la zona, y quien empezó, más adelante, unas cuantas guerras más, bajo el pretexto -bien simple- de “expulsar al enemigo”, no fue precisamente Israel.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Cahler y Buena Prensa:

    Primero: antes de lo dicho por ti y tu amigo Buena Prensa, en mi primera presentación de la tira al 8vo y 9no párrafo, expresé:

    “Con apoyo de EEUU (Gran Bretaña), desde 1923 consolidó su mandato en Palestina bajo la forma de “Administración” … por mandato de la Liga de Naciones. En los tiempos del mandato, en Palestina había sólo 80.000 judíos; pero Gran Bretaña hizo honor a su promesa y fomentó la inmigración de tal manera que, hacia 1939, la población judía casi alcanzaba ya el medio millón.

    “El resentimiento de los árabes ante la creciente inmigración judía, que compraban tierras a precio de oro y luego no daban trabajo a los árabes desposeídos de ellas sino a sus propios paisanos, se había puesto ya de manifiesto en una clara rebelión, HASTA EL PUNTO QUE LOS BRITANICOS SE VIERON OBLIGADOS A PONER LIMITES A UNA ULTERIOR ENTRADA DE JUDIOS”.

    “La resolución de la ONU 3379/75 de las Naciones Unidas (XxX), condena expresamente al sionismo como racismo.”

    Como ven, al no pretenderse que uno lo diga todo, no creo que haya sido muy relevante como datos históricos de la creación de Israel lo que ustedes agregaron después.

    Y muchachos, tampoco la catarata de citas y palabras vuestras va a cambiar ni mejorar la situación del estado de Israel ni la inseguridad en que viven los judíos dentro y fuera de Israel, ni de la humanidad toda en el mundo por causa del conflicto de medio oriente.

    Todo ello a pesar de las loas al second best de Shlomo Avineri y el pregonado y dudoso triunfo del nacionalismo judío a expensas de la frustración palestina.

    Segundo: Para refutar la errónea y parcial tesis de Shlomo Avineri, profesor de la Universidad de Jerusalén, que resalta el fracaso de los palestinos a la hora de crear un estado-nación como el espejo para mirar con un solo ojo el supuesto éxito del second best del nacionalismo judío, basta esta simple afirmación:

    NO HABRA ESTADO NI NACIONALISMO ISRAELI DEFINITIVAMENTE TRIUNFANTE, PLENO Y SEGURO PARA LOS JUDIOS, SIN UN ESTADO PALESTINO PLENO, Y SEGURO PÀRA LOS ARABES PALESTINOS.

    SIN ESE CONTEXTO, NO HAY SECOND BEST ISRAELI TRIUNFANTE POR EL MOMENTO

    Es un Yerro creer que la existencia de Israel se explica por el fracaso Palestino. Yerra Avineri en ello. Y es un Yerro del terrorismo árabe concebir que la existencia de una Palestina libre debe implicar la necesaria desaparición de Israel.

    Así de simple.

    Y como dato relevante para juzgar los nacionalismos en la perspectivas de aquella a zona hay que tener en cuenta que existe, quieran o no mis queridos contertulios, un enorme territorio árabe circunvecino que tiene sus ojos sobre el conflicto, territorio árabe que está dividido en varios estados, división cuyos orígenes y razones no vienen al caso analizar.

    Pero son estados árabes al fin, que pueden profundizar su actual beligerancia con Israel algunos, o cambiar su actual actitud pacífica o pasiva otros, porque todos tienen una cultura y una actitud de común de sus pueblos que los tiende a la solidaridad natural con los palestinos. Y no es un dato menor en términos políticos, militares y estratégicos puestos en función del largo plazo.

    Y mis amiguitos, por mucho que pique no pueden dejar de considerarse a la hora de juzgar los nacionalismos y sus destinos en esa área.

    Pensemos que Irak a estas alturas, ya es un nuevo Vietnam para los EEUU, Su retirada vergonzosa de ese país ya es una cuestión de tiempo.

    En cuanto a Buena Prensa, su tonito me recuerda al dejo un tanto infatuado de algún porteño argentino que presume de ilustrado mandando a otros a leer libros cuando tal vez lo conveniente sea reflexionar mejor sus propias lecturas. O estoy equivocado? lo digo con cariño y paciencia norteña. (Esto es interna argentina. Si me equivoqué, disculpa, pero pareces porteño).

    Hasta aquí mi intervención en este tema. Espero que terceros que lean este espacio enriquezcan nuestros aportes, sino será pura lata entre nosotros.

    Saludos.-

  • CalheR

    Pero Julio, hombre, pura lata será si no nos escuchamos. Sigues haciendo referencia a la política exterior seguida por el Estado de Israel ya constituído. Dime qué tiene eso que ver con el proceso de creación de una nación y sus instituciones políticas, y entonces habremos avanzado, porque me da la sensación de que aquí cada uno está hablando de una cosa.

    Que Israel, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, o Japón, hayan hecho auténticas barbaridades a lo largo de su historia no va en perjuicio de que sean estados nacionales fortísimos, y con instituciones políticas excelentemente consolidadas. No se puede decir lo mismo de Palestina. Y desde luego, no en los años treinta, ni en los cuarenta, ni en los cincuenta. No puedes juzgar el nacionalismo israelí desde el punto de vista de los palestinos. Ni el norteamericano desde el de los indios o los mexicanos. Ni el japonés desde el de los chinos. Ni el alemán desde el de los checos o austríacos. Se puede juzgar y criticar la política exterior de un país, desde luego, pero no su nacionalismo desde su política exterior. El nacionalismo hay que estudiarlo en sí mismo: como fuerza motriz para unir a una nación y construir un Estado que la represente. Creo que este es el cuarto comentario en el que digo lo mismo.

    Lo que has dicho de Gran Bretaña viene a confirmar lo que decía Buena Prensa, en realidad. ¿En qué quedamos? ¿Ayudaron a Israel, o no? ¿Sí, pero sólo a ratos? ¿Sí, excepto en el preciso instante en el que, con la urgencia más dramática, los judíos necesitaban salir de Alemania y no los querían en ningún lado?

    Y, por cierto, la Resolución 3379/75, votada en plena Guerra Fría por todo el bloque soviético en su conjunto, fue invalidada por la Resolución 4486/91. Es muy interesante el discurso del Embajador israelí en las Naciones Unidas, respondiendo a una pandilla de jeques, terroristas y dictadores que pretendían llamar racista a la única democracia de la región. Curioso.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Cahler.

    Había cerrado mi participación.

    Voy a contestar solo por una razón.

    No polemizo para ganar discusiones, sino por un fin moral y no desearía que ningún lector deje de tener a la vista en relativa igualdad los argumentos expuestos:

    Primero me gustarìa que vieras en el enlace que adjunto un breve pantallazo del asesinato de la pacifista norteamericana Rachel Corrie, aplastada por tanque israelí, por evitar lo que hacen los militares israelíes cotidianamente con la indefensa población civil palestina. http://www.elrancahuaso.cl/admin/render/noticia/4913

    Eso es producto del sionismo. La contracara del terrorismo árabe. El terrorismo israelí.

    Es bueno escuchar las dos campanas.

    Tú las escuchas Cahler?

    O sólo prefieres tener un solo ojo y un solo oído en este asunto.

    Y llenarte de citas y palabras abonando los argumentos de un solo lado.

    Es una forma de ver el mundo.

    La resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 10 de noviembre de 1975 por 72 votos a favor, 35 en contra y 32 abstenciones, equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular.

    La resolución, referencia frecuente en los debates sobre sionismo y racismo, fue anulada por la resolución 4686 del 16 de diciembre de 1991, que tú citas, una de las más cortas de la historia de la Asamblea General de Las Naciones Unidas.

    El texto de esta última resolución fue simple y conciso, sin ninguna cláusula preambulatoria ni mayor fundamento: lacónicamente dice:”La Asamblea General decide revocar la determinación que figura en su resolución 3379, de 10 de noviembre de 1975″.

    Esa resolución derogando la condena al sionismo por parte de la ONU, FUE EL REQUISITO PREVIO INNEGOCIABLE DE ISRAEL para sentarse a hablar de Paz en la Cumbre de Madrid de 1991.

    Y lo obtuvo con el patrocinio de EEUU y George Bush.

    En esa oportunidad para obtener la Res. 4686/91 Bush habló ante la Asamblea de la ONU en forma escueta, apelando a la figura recurrente que usa y abusa el sionismo para promoverse, y hacer olvidar los crímenes y despojos que cometió y comete contra la población civil palestina:
    “ [...] igualar al sionismo con el pecado imperdonable del racismo es deformar la historia y olvidar la terrible tragedia de los judíos en la Segunda Guerra Mundial y de hecho a lo largo de la historia
    George H.W. Bush”

    Votaron a favor de la resolución derogatoria 111 países (que era votar por el proceso de paz y de la Conferencia de Madrid en realidad, en una situación que todo parecía pender de un hilo en 1991), en contra 25, y se abstuvieron 13 miembros.

    El contexto, la finalidad en el fondo alturada de no abortar un intento de paz condicionado como siempre por Israel y su amigo gordo, llevó a esa derogación sin mayores fundamentos, como en cambio tuvo extensos fundamentos al describir el sionismo como racismo la resolución que se derogaba. Te invito a su lectura

    Ahora con una mano en el corazón Cahler.

    ¿Y tú crees que la anterior Resolución que condena al sionismo, es obra de una comparsa mal acomodada de jeques árabes y comunistas mal trazados? , el sionismo, que a su sola lectura a la luz de sus padres fundadores, de cualquier vertiente, porque hay varias, (desde ateos, socialistas y confesionales) en definitiva se concibió para crear un estado, para una sola etnia, raza o religión que es la judía, sobre la base de un territorio habitado desde hace más de un milenio mayoritariamente por otras gentes, planificando una invasión masiva desde afuera para cambiar de ex profeso la proporción demográfica existente, con tácticas perfectamente premeditadas de apropiación de tierras, de instalación de ese estado, y expulsión de esa gente arraigada por centurias previamente, todo escrito y confeso por sus creadores, los sionistas, como una verdadera “Mein Kampf” refinadísima, no es una forma de racismo?

    Se me erizan los pelos Cahler. Porque me parece estar frente a los primos hermanos Goebbels o Bormman o algo así, nada más que del otro lado, con un discurso basado en desde su posición de perseguidos históricos diaspóricos que no niego, pero que no habilita a usurpar una tierra milenariamente habitada pacíficamente por otros. Cuya ocupación fue llevada con una determinación y precisión matemática, ejecutada apelando a las circunstancias, enancados entre las potencias, explotando todo tipo de coyunturas y situaciones de poder, y a sangre y fuego.

    Si tu con una visión pragmatica postmoderna, haces primar el objetivo de instalar ese promontorio en medio de ese mar de lágrimas, por sobre lo moral, bueno, es una manera de ver las cosas, yo podría decirte entonces citándote el escueto discurso de Bush padre, al abrir la Asamblea que derogó en 1991 la Resolución que condenaba el sionismo como racismo; “dime con quién anda y te diré quien eres”.

    Y esa no es la cuestión.

    Hoy el problema es rescatar a Israel y a los Palestinos desde la perspectiva de una existencia segura para ambos, porque solo la existencia segura de ambos puede asegurar la estabilidad de la región.

    Y tal vez de todo el mundo, por su onda expansiva.

    Quieran o no el buen destino de uno está ligado al buen destino del otro. Israelíes y Palestinos.

    Sino se entiende eso no hay second best para ninguno de los dos nacionalismos y por eso naufraga por todas partes haciendo agua la tesis de tu gurú de Jerusalén, y del amigo buena prensa.

    O no?.

    Te saludo amigo.-

  • CalheR

    Pues Julio, en realidad, vuelves con los mismos argumentos. ¿Qué te hace pensar que yo participo en el debate para “ganar”? Estoy defendiendo lo que pienso, igual que tú.

    Y lo que pienso no es que el sionismo sea maravilloso, como ya dejé claro en mi primer comentario. Aquí nunca se ha planteado el debate sobre si el sionismo es justo o admirable, sino más bien de si ha sido capaz de crear un estado-nación fuerte; de si ha funcionado como “nacionalismo”. Ni siquiera entré en origen a discutir sobre el “second best” al que tanto aludes. Y creo haber dejado claro que el sionismo funcionó mucho mejor que cualquier proyecto nacional palestino, sirio, jordano, iraquí, o saudí, a la hora de hacer eso, formar un estado legítimo basado en una unión nacional. Es decir, un estado-nación.

    Es un debate al margen de terrorismos de cualquier tipo, Julio. Al margen de conquistas, de apropiaciones de tierras, de entrentamientos. Te lo digo otra vez: criticando las políticas israelíes no le asestas ningún golpe a la eficacia de su construcción nacional.

    Por otra parte, no pretendía abrir un debate sobre el racismo y la ONU, hasta que sacaste tú ese tema. Lo que pretendía decir es que una resolución es tan válida como la otra: ¿la segunda la votaron bajo presión israelí-estadounidense? ¿pero la primera no? ¿en plena Guerra Fría? Venga, hombre.

    Y, aunque así, fuera, que el sionismo sea un nacionalismo atrozmente etnicista está fuera de toda duda. Así lo eran todos los nacionalismos de la época, al fin y al cabo. El nacionalismo que creó Alemania no era mucho mejor -hasta Hitler rascó en él-, pero hoy día nadie diría que Alemania es “racista”, ¿verdad?

    Ahora fíjate en esto: un nacionalismo tan particularista y excluyente como el sionista ha dado lugar a un estado en el que pueden convivir múltiples etnias, culturas y religiones, amparadas por un régimen democrático y por un estado de derecho. Desde luego, no es necesario que nadie diga en la ONU que la ideología islamista de la que hoy hacen gala Irán, Siria, el Afganistán talibán, Sudán, Libia, Arabia, Hezbollah o Hamás (todos ellos recurrentes acusadores del racismo israelí), sea racista. Porque no creo que nadie lo dude. Y en esos casos, ni siquiera podemos permitirnos el lujo de quedarnos en la teoría, criticando las raíces “racistas” que impulsaron los nacionalismos de todos esos estados. Porque allí la exclusión étnica, racial, y religiosa no está en los libros de historia del siglo XIX; es el pan nuestro de cada día.

    Por otra parte, Julio, te voy a aclarar, por si acaso lo dudas, que respeto enormemente el derecho de los palestinos a disponer de su propio Estado. Que me parece injusto, terriblemente injusto, todo lo que han pasado sus refugiados. Y que no defiendo ni alabo todo lo que ha hecho Israel. Creo que es obvio, pero por si acaso, lo digo. Sólo intento centrar el debate.

    Un saludo, amigo mío.

  • Julio -Tucumán-Argentina

    Bien Cahler.
    Muy bien.
    Porque el desarrollo del debate a veces desdibuja las posiciones y es bueno enfatizarlas.

    Me vino bien escucharte eso último amigo.

    Yo me quedo con mi letanía de que para que haya un fuerte y exitoso nacionalismo Israelí, pues debe haber un estado Israelí capaz de garantizar seguridad, tanquilidad, y futuro a sus ciudadanos.

    Y que Israel actual no garantiza eso a sus ciudadanos en tanto no se lo garantice a los palestinos y la zona no sea estable y viable en iguales términos para sus vecinos y del mismo modo recíprocamente. Porque sino en un trís, así como hoy se está, mañana pude cambiar su manera, forma o estado existir o concebirse la existencia.

    Tal la volatiliad de unas fronteras y de un lugar que recién lleva 60 años de tensionante, y conflictiva existencia. Y la historia se cuenta por grandes períodos, y éstos áños son todavía muy pocos para cantar victoria en medio de ese polvorín donde no aprecen los interlocutores válidos, con la serenidad y ductilidad y liderazgo para encausar la cuestión por ambas partes.

    Un abrazo.

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