La capacidad de los políticos de este país para mear fuera de tiesto, por emplear una feliz expresión popular, no parece tener límites. Y el cansino tema de la Educación para la Ciudadanía, convertido ya en piedra que unos y otros se arrojan a la cara sin el más mínimo atisbo de clase, es el escenario perfecto. Unos, llamando a la rebelión cívica –faltaba más-, otros, recordando lo bestias que pueden ser a veces.
El coordinador general de Izquierda Unida (IU) de Aragón, Adolfo Barrena, afirmó hoy que en un Estado democrático los obispos “no están autorizados” a cuestionar las leyes democráticas aprobadas en el Parlamento ni a llamar a la rebelión civil.
Seguramente, el señor Barrena esté en lo cierto en lo segundo. Al fin y al cabo, llamar a la rebelión civil no debe estar muy bien visto por nuestra legislación, aunque de ahí a que los obispos no estén autorizados a cuestionar las leyes hay, me parece, un buen trecho. Que por el hecho de ser obispo, u otra cosa, una persona no debe atribuirse derechos especiales es algo estupendo. Hay quien lo llama Estado laico, o algo parecido. Pero lo malo es que eso del laicismo es una cosa que está ahí para las duras y para las maduras, o lo que es lo mismo, que por ser obispo uno no tiene ni más, ni tampoco menos derechos. Y, que yo sepa, a cuestionar una ley democrática estamos autorizados todos.

Incluso los pérfidos obispos.
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Julio -Tucumán-Argentina ↓
Muy de acuerdo amigo Cahler. Estamos acostumbrados a identificar a los faschistas de derecha pero, aunque parezca extraño … Tal vez inconcientemente como en este desliz del compañero Barrena … ¡También se puede ser fachista de izquierda!. Lo digo por supuesto, con las debidas licencias y en el el sentido “operativo” del término.Saludos.