Nuestra sociedad es tendente a crear héroes, y asimilarlos de un modo u otro. Y el deporte es una de sus canteras más fecundas. Por ejemplo, cuando Rafa Nadal gana Roland Garrós, cuando Los Lakers de Gasol ganan un partido o Alonso triunfa en algún circuito, “nosotros” ganamos con ellos. ¿Falta de sustancia y éxito en nuestras vidas? Probablemente. Pero el hecho es que mientras que estos son estrellas mediáticas que todos envidian y alaban a un mismo tiempo, hay otros deportistas que consiguiendo grandes gestas, pasan sin pena ni gloria para la mayor parte del pueblo llano. Quizá este sea el caso -a medias- de Gemma Mengual. A medias porque para su beneficio, los años de alta competición y cierta promoción publicitaria (esto último desgraciadamente lo más importante para trascender en nuestra era), le han echo mucho más famosa que algunos, aunque no lo suficiente como para rivalizar con los anteriormente citados. Venga esta pequeña entrada como homenaje a una deportista ejemplar, que lleva quince años dando todo su talento por el triunfo de la natación sincronizada.
La vida de una deportista de élite no es nada fácil. Requiere, para empezar, sacrificio, constancia y disciplina. Eso es lo que no le ha faltado a Gemma desde los ocho años, cuando empezó en el club de natación barcelonés Kallipolis. Hoy en día se pasa entre 8 y 11 horas diarias de entrenamiento en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, donde perfecciona las coreografías, adquiere resistencia, se graba bajo el agua para corregir errores, etc, todo ello para mejorar y mejorar, todo lo posible. Y como todo en la vida, mitad suerte mitad trabajo duro, parece que no faltó demasiado la mitad de suerte que se escapaba a su de sobra demostrada capacidad de trabajo, consiguiendo en quince años de alta competición la friolera de treinta y tres medallas. Entre ellas están las seis del mundial ganadas en Melbourne (plata en solo técnico, dúo técnico, dúo libre y rutina libre; y bronce en solo libre y equipo técnico) y las que consiguió entre Barcelona 2003 (tres metales) y Montreal 2005 (cuatro) y como no, estos últimos cuatro oros del europeo de Eindhoven (Holanda). En 2005, el Consejo Superior de Deportes decidió galardonar a la nadadora sincronizada con el premio de Mejor Deportista de ese año, compartido con Fernando Alonso ente otros. El año pasado fue elegida Mejor Deportista Nacional Femenina 2007. Gemma, a menos de un mes para cumplir los trentaiún años, se ha convertido en la nadadora de sincronizada más laureada en la historia de los mundiales, y en una autentica leyenda española del deporte acuático.
Dentro de pocas semanas se juega con sus compañeras la clasificación para los juegos olímpicos de Pekín, las medallas que faltan en su palmarés para terminar de consagrarla. Tras estos, parece que la sirena no tardará en dar por concluida su carrera deportiva. Sea como fuere, si sigue trabajando como lo ha hecho dentro de la piscina, no le faltará el éxito a esta licenciada en Gemología que ha hecho sus pinitos como modelo. Ahora, hay que creer en sus posibilidades olímpicas. Felicidades y gracias, Gemma.
“Una medalla olímpica es el objetivo de cualquier deportista. Nosotras trabajamos duro para lograr esa meta y creo que en Pekín tendremos opciones de ganar al menos dos medallas”
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