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Valorando el extranjero, sopesando España

Escrito por Mechanical el 15 de Abril de 2008 · 1 comentario

A raíz de un vistazo a este viejo post de Martín sobre su explicación de por qué se dan los mileuristas, llegué no sé como a este hilo en spaniards. Tras leerme todos los comentarios pude darme cuenta que salir de España, y más aun fuera de Europa, no ha sido una equivocación. En el citado hilo se habla principalmente de las buenas experiencias de españoles que un buen día decidieron no tragar más con el horizonte de una vida basada en un trabajo mal remunerado, hipoteca a 30-40 años, etc. y buscar no sólo un trabajo acorde con sus estudios o expectativas, sino un lugar donde de vivir con mayúsculas; principalmente en el Reino Unido y Estados Unidos.

En mi caso, tras una estancia de casi cinco meses en Montevideo (Uruguay) y ya llevar tres meses en Aguascalientes (México), por ende, de vivir en dos puntos muy distantes (en todos los aspectos imaginables) de Latinoamérica, he adquirido una visión muy enriquecedora que no sea simplemente el binomio Europa/Estados Unidos o anglosajones/resto de países del primer mundo. Al estar en países denominados tercermundistas -aunque tengan capacidades y recursos para estar perfectamente en el (supuestamente maravilloso) mundo desarrollado, siendo especialmente sangrante el caso de México (aunque ese tema es merecedor de un post propio)- he podido comprobar de primera mano como la gente puede ganar muy poco (en comparación con los sueldos y niveles de vida en Europa) o no estar tremendamente intoxicada por el materalismo y ser feliz. La forma de entender la vida en términos generales es muy diferente. Aquí se priman las relaciones interpersonales, la familia, el disfrutar al máximo el tiempo libre o las festividades, en definitva, aspectos humanos y no tanto el mantenimiento de un status económico-cultural, al menos eso opino yo.

Pero el motivo que me ha motivado a escribir esta entrada es un pequeño dilema. Por un lado, si tengo ganas de volver a España, porque allí está mi familia, algunos conocidos y mi Universidad. Sin embargo, otra parte de mí, empieza a cabilar lo que supone terminar la licenciatura y emprender la tarea de conseguir un empleo, pero no para caprichitos como ir a la última moda dictada por Zara o gastar en farra, sino para independizarme y pagarme unos estudios de posgrado. Y ese cabilar el que me indica que eso es prácticamente un sueño, pues no respondo precisamente el prototipo estándar de currante “útil” y contratable que España demanda, fundamentalmente, pensado en la demanda de empleo de una ciudad como Sevilla, que se reduce a: licenciado en LADE o Derecho, diplomado en Económicas y para usted de contar si se trata de un trabajo normal, porque obviamente hamburgueserías, bares, en defintiva, todo el sector de hostelería o alimentación siempre necesitan mano de obra temporal. Llámenme elitista, inconformista o antipatriota, pero yo no estoy estudiando una Licenciatura en Humanidades, para acabar atrapado en un trabajo precario de mileurista, siendo esto último una suerte además. Ya tuve una buena experencia, en cuanto a dosis de realidad se refiere, cuando trabajé de becario durante 3 meses y pude ver que según las empresas, de la que ha sido mi ciudad durante 22 años, a lo máximo que podía aspirar era un puesto de auxiliar administrativo y repito, eso con suerte y viento a favor. Esta situación no se da sólo en mi persona, pude comprobar como otros compañeros que estudiaron lo mismo que yo, conseguían contratos de 6 meses para dicho puesto, independientemente del sector al que se dedicara la empresa. Ante tan deprimente panorama, uno no puede sino sopesar muy detenidamente, qué hacer y hacia donde encaminarse en su futuro cercano.

Por tanto, considero que tengo cierto handycap por haber estudiado lo que me gusta y no una carrera más “contratable”, es decir, unos estudios superiores relacionados con áreas como: la Informática, la Comunicación, la Economía o Ingeniería. De este modo, en mi caso el pensar en trabajar en el extranjero sería un reto y serviría para corroborar por mí mismo, si es cierto que en el extranjero se valora más la capacidad y el desempeño en el trabajo, y no tanto una formación determinada.

Para terminar, si algo queda demostrado tras esta reflexión escrita, es que salir de España (por extensión salir de la comunidad autónoma, región o ciudad del que se procede) sirve para relativizar y desautorizar el tópico de la vida idílica en nuestro país. Actualmente, las condiciones de: inflacción (pregúntense cuando ha habido, desde la implantación del Euro, una estabilidad de precios en cualquier tipo de producto o servicio), insuficiencia o inexistencia de un mercado de alquiler, congelación de sueldos y precariedad laboral, que llega incluso a la investigación en la universidad (1-2), etc. son variables que no invitan precisamente a quedarse.

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  • Danniboy

    Pues estoy muy de acuerdo contigo. Yo la verdad es que hace mucho que decidí salirme de la voragine (administrativo mileurista -40 años de hipoteca - me independizo a los 30), y la verdad es que estoy siendo más feliz que cualquiera que los que están dentro. Sí que es cierto que eso conlleva en la mayoría de los casos a una cosa: salir de España. Y que no falte! el mundo es muy grande y la vida muy cortita!

    DanniBoy
    avstralis.wordpress.com

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