A veces en necesario salir de la rutina y tomar contacto con la calle, lo que generalmente se denomina “tomarle el pulso”. Pues bien, entre ayer y hoy en Sevilla en los aledaños de las facultades de Reina Mercedes y el Puerto de Sevilla, se ha venido produciendo como suele ser habitual (desafortunadamente) una macroconcentración de jóvenes, denominada “barrilada” actividad que seguramente en el pasado tendría un significado que hoy en día ha dejado de estar vigente. Y estas concentraciones como otras como las “botellonas” o “botellón”, sólo tienen un denominador común la ingesta masiva de alcohol, tabaco y de otras sustancias, que se han convertido en un pretexto de obligado cumplimiento para establecer relaciones sociales y supuestamente para “pasarlo bien”, por un determinado sector de la juventud.
Y este hecho no deja de ser significativo, ya que los que salen a la calle a este tipo de concentraciones (que suelen ser prácticamente cada fin de semana), no son por supuesto toda la juventud, ni mucho menos, de hecho estaría difamando a mucha gente joven que invierte su tiempo en cosas más productivas y saludables, pero no deja de ser un sector de la juventud. Esta parte de la juventud, que es muy numerosa sin duda, parece no ser consciente del círculo vicioso en el que está metida tanto de una perspectiva social, económica y sanitaria, me explico. Muchos de los que acuden a estas concentraciones, son jóvenes que disfrutan de un bienestar que es producto del esfuerzo de sus progenitores durante décadas, los cuales han creado un buen status y nivel de vida del cual esos hijos son receptores de manera directa obviamente. Qué quiero decir con esto, que a falta de retos y de dificultades reales como tener que ganarse la vida trabajando de forma inmediata, muchos jóvenes optan por “disfrutar” de su tiempo de ocio de una manera realmente destructiva, que sirven para diferentes cosas:
-Para ligar de una forma más desinhibida y por tanto más descarada, algo que en condiciones normales no se daría tal caso.
-Para evadirse de problemas afectivos u otro tipo de situaciones conflictivas.
-Para descargar su frustaciones sobre otros en modo de insultos y agresiones físicas, que a veces están motivadas por diferencias de clases (sí, han leído bien), ideología o simplemente de forma gratuita como válvula de escape.
Y un largo etcétera que deberían ser (y en ocasiones lo son) objeto de estudio por parte de antropólogos, psicólogos y otro tipo de especialistas.
También es reseñable el hecho de que con este dantesco espectáculo, hay unos actores que salen ganando de forma económica por un lado el Estado que recauda unos buenos impuestos con los que están grabados todas las bebidas sean alcohólicas o no y el tabaco, y por otro lado las superficies dedicadas a la venta de comestibles, así como todo tipo locales de restauración (bares, pubs, pizzerias, burguers, etc.) que ven como en un sólo día o en un fin de semana, aumentan la caja de una manera exponencial. Ahora bien, lo que cabe preguntarse es si este tipo de actividad por parte de un amplio sector de la juventud es sostenible, ya que si hablamos de desarrollo sostenido a nivel de superestructuras, de ecología, etc. por qué no hablamos de niveles de base como es el social.
Pero se da la paradoja que esas ganancias también se convierten en pérdidas o en gastos que se podrían evitar, en este punto me remito al gasto sanitario en atender en la mayoría de los casos urgencias por intoxicaciones etílicas de caracter severo, y en casos más prolongados el desmedido uso del alcohol y el tabaco, acarrearán graves problemas sanitarios ya que serán necesarios numerosos transplantes de hígado, riñones, pulmón, etcétera, o tratamientos para contrarrestar los efectos de los distintos cánceres o enfermedades crónicas, derivadas de estos hábitos tan poco racionales.
Desde mi punto de vista, el panorama para la juventud española no es muy favorable, puesto que la precariedad laboral está al orden del día, el denominado “trabajo basura”, basado en trabajos de poca especialización, de carácter temporal y por tanto de remuneración baja, sólo son útiles para aquellos que viven para el presente, para pagar ropas, gastos derivados de la adquisión y mantenimiento de un medio de transporte, para realizar pequeños viajes o adquirir determinados productos de consumo cuyo precio suele ser elevado. Y este es el caso de aquellos que viven bajo un status familiar favorable, aquellos que por determinadas circunstancias deben vivir de forma independiente se ven atrapados por unos alquileres altos, que a la larga impiden el planteamiento de la adquisición de una vivienda, unido al resto de gastos indispensables para vivir como manutención, electricidad, gas y comunicación (teléfono/internet). Si a todo esto le añadimos que quienes realizan estudios de nivel superior, se ven en la posición de obtener una titulación, sino que además esto debe ser cumplimentado debidamente con masters, títulos, posgrados y otro tipo de complementos de formación, que hacen que los períodos de estudio se amplíen aún más, sin embargo, parece que en esto las cosas sí van a cambiar a mejor, que las universidades españolas de manera defintivas van asumir las competencias del plan de convergencia del espacio común europeo, y se normalizarán los estudios de este nivel. Sin embargo, este hecho positivo debería trasladarse también a otros factores y materias educativas, como son la enseñanza real de valores cívicos y éticos, y no con el objetivo de adoctrinar a nadie, puesto que estamos en democracia y cada cual es libre de pensar lo quiera, sino con el objetivo de que los futuros ciudadanos (los niños y jóvenes) se respeten primero a ellos mismos y luego al resto de la ciudadanía. También sería necesario que el Estado, fuera más eficaz en la transmisión de la oferta cultural y de ocio de la cual dispone, creando alternativas reales a este modo de entender el tiempo de ocio. Ya que leyes restrictivas, respecto a determinados artículos, sólo hace fomentar su venta de forma ilegal y en ocasiones más que disuadir hace de efecto llamada.
En conclusión, creo que es necesario empezar a plantear políticas sociales que puedan ayudar a que futuras generaciones a no caer en los mismos errores, y no sólo a nivel de instituciones la propia juventud debe ser consciente de que hay cosas que cambiar, pero esto sin duda es algo muy complicado casi quimérico, ya que las modas las imponen o las sostienen la propia sociedad, por tanto, es importante fomentar el debate y transmitir el mensaje de que este modo de ocio a la larga es insostenible, si realmente queremos que la sociedad del mañana realmente merezca la pena.
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