Últimamente los políticos de nuestro país están alcanzando unos niveles de bajeza, de ruindad y de cinismo que a un sevidor, de naturaleza optimista y gusto por el debate y el respeto -por la política, en definitiva- le cuesta no mandarlos a todos a la mierda, como ya decía hace unos días. Dicen muchos que la democracia tiene un problema, que a la gente no le gusta la política, que todo el mundo pasa, que los políticos son todos iguales. No hay que ser muy listo para averiguar por qué, basta con echar una mirada a cualquiera de nuestros ¿líderes? y sus estúpidas declaraciones.
La última ha sido la del ¿líder? del Partido Popular: dice que en España no hay un problema de paz, sino de libertad, y que la libertad no se negocia. Cabría pensar que tal ejercicio de alta oratoria es la cuadratura de un círculo que los estrategas de Génova llevan días trazando, y que por eso no acudieron a la manifestación de condena al terrorismo de ayer tarde. Pero pensar tal cosa sería otorgarles la categoría de inteligentes, cosa que -a la vista está- no merecen.
Berlin Smith dedicó hace unos días una serie de posts a recordar ese indispensable manual de buena política que es El Ala Oeste de la Casa Blanca. Patente quedaba la distancia entre ese líder fenomenal que es Josiah Bartlet y nuestros ¿líderes? de aquí. Pero a veces da la sensación de que ni siquiera hay que recurrir a la ficción; las cosas que pasan aquí no pasan en Estados Unidos, ni en Francia, ni en Inglaterra. Hasta el archicriticado inútil de George Bush sabe distinguir esos momentos en los que un político no se puede poner a discutir, y menos a hacer el tonto por diferencias semánticas. Aquí todo es distinto, por desgracia.
Dos personas mueren y siguen echándose mierda unos a otros, incapaces de alcanzar un sólo momento de solemnidad.
Es lo que tenemos.
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Fëarûth ↓
Yo a veces me pregunto si los políticos que tenemos son los que nos merecemos… y son reflejo de la sociedad a la que representan. Espero que no.
CalheR ↓
Eso mismo espero yo, Fearuth.
Adrian ↓
No hay mucho más que añadir, pero solo recordar una editorial del “New York Times” de hace algún tiempo en el que criticaban la posición del partido popular, esa de llevar a los extremos la situación (más bien a un extremo, el derecho), y el desgaste continuo desde que perdió el poder el 14 M. Esta estrategia empieza a tener sus límites y ya pasa de una raya que era infranqueable para esta democracia que tenemos. Lo más triste de todo es que creo que tendremos que esperar hasta las próximas elecciones para que se acabe esta estrategia de desgaste que lo único que consigue es movilizar a la derecha más fascista. Saludos !!
Alfaro ↓
Lo de ciertos políticos es vergonzoso… pero sobre todo triste, muy triste para los que soñamos con que se dejen de tirar los trastos a la cabez en un tema tan importante como el terrorismo. Saludos!!! y enhorabuena por vuestro trabajo.
cjdogg ↓
Buenas,
Personalmente creo que no se trata de un problema de semántica lo de la paz, sino del concepto que se tiene de la situación: si no hay paz, es decir, si hay una guerra, hay que firmar un tratado con el enemigo para acabar cuanto antes. Pero si no hay guerra, lo que hay son delitos cometidos por delicuentes a los que hay que meter en la cárcel (a nadie se le ocurre hacer un proceso de paz con un violador o con un maltratador).
Sin entrar en quién tiene razón, sí me parece que hay algo más que una diferencia semántica.
Saludos.
CalheR ↓
Cjdogg, tienes toda la razón. A lo que yo me refería -y que al parecer no dejé claro- era más bien al tema de la pancarta, de incluir libertad en el lema de la manifestación.