Cualquiera conoce o ha oído alguna vez, que en el país nipón existe un férreo control y censura, en torno a la exhibición (en televisión y en el cine) de escenas subidas de tono, ya sean cuerpos desnudos o el acto sexual en sí.
En la web japonismo.com dedicada a la divulgación de contenido sobre Japón y todo lo relacionado con la cultura e idiosincracia del país, he encontrado un artículo bastante esclarecedor sobre el dinero que mueve el mercado del sexo:
La industria del sexo en Japón es una de las más activas y mueve muchísimo dinero, sin que haya visos de que esta situación vaya a cambiar, ya que cada año crece más y más. En el año 2001, por ejemplo, el negocio del sexo supuso unos ingresos de 2,37 billones de yenes, mientras que una década antes los ingresos estaban sólo en 1,7 billones. Una subida considerable si tenemos en cuenta la magnitud de las cifras que barajamos.
Lo que demuestra la doble moral de Japón donde existe todo un mercado diversificado: sex shops, prostíbulos, salas de baños, artículos y juguetes, revistas y cómics eróticos, etc.
Más información al respecto en el artículo original.