La OPA que en su momento presentó E.ON sobre la española Endesa va finalmente por buen camino, según parece. Las crecientes críticas que desde Bruselas se han dirigido al gobierno español han tenido su efecto y, con algún que otro ajuste, parece que pronto veremos el final de este asunto.
Más allá de si será ventajoso para los consumidores, de si las razones que esgrimía el gobierno eran razonables o no, si algo ha demostrado este tiempo de pulso es que la construcción europea anda todavía lejos de lo que pensamos (o de lo que nos hacen creer). A los políticos les encanta hablar de la Unión Europea en sus discursos: integración, paz, tolerancia, mercado único… Todo son ventajas, y todo suena bien. Sin embargo, en el momento de la verdad cada uno barre para casa, y la creación de una verdadera identidad europea avanza, pero a paso de tortuga. Nos regocijamos cuando nuestras empresas salen a Europa de compras, pero cuando es una empresa extranjera la que amenaza con comerse una de nuestras “grandes” la cosa cambia. Se acabaron las bondades del mercado único. Pepe Blanco llegó a decir: “no es lo mejor que (Endesa) tenga una matriz extranjera“, en contraste con la tajante declaración de principios del Presidente en su discurso de investidura: “Lo que es bueno para Europa es bueno para España“.
No dudo que Zapatero lo crea así realmente, pero sus votos no saldrán de un electorado común europeo. Aunque Europa es muy bonita, los votantes están todos en España. Y si ambos entran en conflicto, lo primero es lo primero.
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Jesu ↓
Lejos de todo el embrollo mediático-político-mercantil que conlleva la dichosa OPA (el cual me está inflando las narices y tres cuartas más abajo), a mí lo que me encantaría ver, como consumidor y abonador de los sueldos de los directivos de Endesa, es si todo esta jilipollez va a suponer finalmente una alegría para mi bolsillo. Si no, me da igual cómo queden las cosas. Dixi.
Consalutati