Se celebró ayer el anunciado programa-entrevista de ciudadanos “normales” al Presidente del Gobierno. No cabe duda de que la iniciativa es interesante y debería convertirse en algo habitual, aunque mejorando las fórmulas. El formato, me dio la impresión, está pensado para buscarle al político salidas más o menos fáciles. Cien ciudadanos son muchos (y eso que ayer sólo preguntaron 42) y el hecho de que tengan que preguntar todos hace que muchos, muchísimos temas se queden sin tratar suficientemente. No hay profundidad. Los ciudadanos plantean un tema y el presidente, como todo buen político sabe hacer, lo lleva a su terreno, lo camufla con varios datos macroeconómicos y lo adorna con lenguaje parlamentario. El ciudadano, en la mayoría de los casos, se queda con la sensación de no haber recibido una respuesta. A la pregunta de “por qué no puedo comprarme una vivienda” respondió Zapatero diciendo que, desde que está en el poder, la subida del precio de las viviendas se ha desacelerado en un 50%. Es decir, que sigue subiendo un 9% cada año. El chaval se quedó igual, y lo dijo.
Sólo en algunos casos muy flagrantes hubo turno de réplica, requisito indispensable para que un debate alcance las cotas que espera quien hace la pregunta. Hubo preguntas más o menos incómodas, pero sin crispación, sin águilas imperiales y sin boicots. Quedó claro por qué el PP lleva tres años hablando sólo de terrorismo: cuando los temas se dirigen a derechos sociales, bienestar, igualdad y demás Zapatero está en su salsa. Tiene tres o cuatro leyes y otras tantas iniciativas con las que presumir de su buena gestión. Y como los datos macroeconómicos son buenos, podía salir del paso más o menos bien.
Lo que sí quedó claro es que el crecimiento económico es una cosa que los ciudadanos no entienden. Y es normal: no tiene absolutamente nada que ver con la calidad de vida. El tipo que decía que antes salía con 5.000 pesetas y le duraban una semana y ahora sale con 50 euros y le duran un rato tenía toda la razón. Zapatero le explicó que somos el país que más crece del universo, pero al tipo le siguen durante un rato sus 50 euros. Claro. Tenemos un país en el que Florentino Pérez, José Manuel Entrecanales, Amancio Ortega, Emilio Botín y este tipo de gente son cada vez más ricos. Muchísimo más. Pero 50 euros no dan para nada. Y para una vez que el presidente incenta acercarse a los asuntos cotidianos va y patina con el café.
Zapatero, eso sí, sigue igual de soso que siempre. Estuvo correcto y tranquilo, pero demasiado institucional y alejado de la gente.
Creo que con Rajoy será mucho más divertido.
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