Dicen en MidEast Web –una web que se dedica a informar de Oriente Medio en serio, día tras día, a las duras y a las maduras y no sólo cuando interesa- que los islamistas radicales crecen y se fortalecen porque cuentan con una vasta red de apoyo “pasivo”. Según su análisis, en las sociedades occidentales tanto como en las musulmanas las actuaciones violentas de estos grupos son frecuentemente matizadas, legitimadas y muy a menudo tácitamente disculpadas, por enmarcarse en una continua lucha contra una opresión-ocupación que tampoco hay que esforzarse mucho en describir (ya sabemos a qué-quién nos estamos refiriendo cuando hablamos de opresión-ocupación “en general”).
Y no es que sea una opinión aislada, como habrá notado cualquiera que esté más o menos al tanto de una cierta pluralidad de editoriales y voces. Lamentablemente, creo, esas voces tienen razón. Pues que un día como hoy, en el que uno de esos “luchadores contra la opresión” ha asesinado a la ex presidenta paquistaní Benazir Bhutto –y por el camino, a otros quince o veinte que pasaban por allí- dicha noticia no ocupe más que un puesto secundario en webs tan activistas y militantes como Rebelión -pese a su nada rebelde manera de contarlo- o La República –que a las nueves de la noche ni lo menciona, curiosamente-, es bastante sintomático. Mientras la prensa seria no sólo no retira la noticia