Mentiras Piadosas. Blog de actualidad, pol�tica y cultura

No hay despedidas para lo eterno: Ferenc Puskas

Escrito por Jota el 10 de Diciembre de 2006 · 2 comentarios

Érase una vez un jugador de fútbol bajito, regordete, no demasiado bueno en el juego aéreo y exclusivamente zurdo. Un jugador que, pese a unas características físicas muy limitadas, militaba en la delantera del club Kispest de Hungría desde los 16 años. A los 18 inició su andadura en la selección Hungría, justamente en el primer partido de ésta tras la Segunda Guerra Mundial, contra Austria.

Homenaje PuskasFerenc Puskas se uniría a una generación de húngaros irrepetible, se convertiría en el centro de un equipo simplemente genial. Creador y distribuidor del juego, lanzaba disparos de increíble potencia y precisión con la zurda. El delantero era el punto de apoyo y el eje de un equipo que no perdió un partido en cuatro años, y que llegó invicto y goleador a la final de la Copa Mundial de la FIFA Suiza 1954. Por el camino, el “Equipo Dorado” se hizo con el oro olímpico en Helsinki en 1952 y el 25 de noviembre de 1953 realizó una de las conquistas más importantes del fútbol mundial. El Comandante Galopante, como lo apodaron por pertenecer al club militar de fútbol Honved (el mismo Kispet, que cambió de nombre y de dueño) “asedió” la misma cuna del fútbol, el histórico estadio de Wembley, en el que Inglaterra no había perdido nunca contra un equipo de fuera de la isla. Los Magiares Mágicos se impusieron por un rotundo 6-3, dejando maravillados con ese nuevo balompié a los 100.000 aficionados del coliseo del fútbol. Puskas marcó dos tantos y Nandor Hidegkuti, compañero de ataque inigualable, anotó un hack trick. No habían pasado seis meses cuando Inglaterra recibió la segunda lección, al caer ante Hungría en el partido de vuelta por 7-1. No había sido un espejismo, esos condenados húngaros sabían jugar al fútbol.

Un fútbol de ataque, goleador, un fútbol imbatible… hasta la final del mundial contra Alemania. La selección se vino abajo tras encajarle dos goles a los alemanes. Un Puskas salido de una lesión en el mismo worl cup perdió la gloria de un campeonato del mundo. Resultado final 3-2 a favor de Alemania. A partir de ahí comenzó la caída libre de un mito, que a los 30 años y en un estado de forma muy desmejorado, fue llamado por Emil Oestreicher, su antiguo entrenador en el Honved, para ofrecerle un nuevo equipo: el Real Madrid. Allí formaría pareja con Alfredo Di Stefano. Dos estrellas crearon una constelación irrepetible para la historia del fútbol, una pareja sin parangón. En la era de Puskas, el Real Madrid ganó seis campeonatos de liga y dos Copas de Europa, y alcanzó su mayor gloria en la final de la Copa de Europa de 1960, frente a los 130.000 aficionados de Hampden Park, donde el Madrid venció al Eintracht de Francfort por 7-3. La Saeta Rubia marcó tres goles en aquel partido, pero la gloria máxima fue para el Comandante Galopante, quien anotó cuatro tantos en aquella victoria legendaria. Cuando terminó la temporada, el jugador había marcado la increible cantidad de 35 goles en 39 partidos. En 84 participaciones internacionales, Puskas marcó 83 goles, un promedio asombroso.

La historia de ese delantero que parecía tener tan pocas aptitudes para convertirse en un jugador único e irrepetible, concluyó hace casi un mes. Durante todo el día de hoy, Hungría lo ha despedido como se merece una verdadera estrella que no sólo brilló en el fútbol de antaño, sino que le aportó junto a aquella selección una nueva forma de hacerlo, cuando no había tanto dinero en juego, cuando el fútbol era más sentimiento y más diversión, y menos negocio. Hoy quería compartir esta historia con aquellos que no la conocían. Vale la pena. No hay despedidas para lo eterno. Nunca te olvidaremos, Comandante.

Popularity: 1% [?]

Guardado en: Sociedad · Deporte · Internacional

Hay 2 comentarios por el momento ↓

  • Vuarnet

    Excelente crónica, como las de antaño, para un jugador también excelente.

    Gracias por la remembranza.

  • Jota

    Que va, gracias a ti Vuarnet por querer pararte unos minutos a leerla. Un jugador así lo merecía, ¿verdad?.

    Un saludo de Jota.

Deja un comentario ↓

(requerido)

(requerido)


Tu dirección de e-mail no se mostrará nunca.

Por favor, respeta a los demás y no insultes.

Puedes usar los botones para personalizar tu comentario.