Mentiras Piadosas. Blog de actualidad, pol�tica y cultura

Quiero tener el derecho a morir con libertad y dignidad

Escrito por Jota el 18 de Enero de 2007 · 5 comentarios

MadeleineEl derecho a no vivir es tan necesario como el de respetar profundamente la vida. Madeleine Z., 69 años de edad, viuda, vivía en un piso sin ascensor frente al Mediterráneo. Ya había sufrido bastante la no vida que le producía su Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), debilitándole los músculos, incapacitándola, atándola a una silla de ruedas, arrebatándole su autonomía. No estaba dispuesta a ser un vegetal en una cama, ni a que nadie tuviera que limpiarle el culo. Ya había sufrido cinco años una lenta agonía. Era el momento de marcharse con dignidad, y para ello contaba con la ayuda de su grupo proeutanasia, el DMD (Derecho a Morir Dignamente), con más de 2000 socios. Un maravilloso reportaje de El País nos narra esos últimos momentos:

“Creo que no se me olvida nada. La carta al juez, los papeles, está todo.¡Inshallah!”. Madeleine se levanta trabajosamente de la silla de ruedas, y, al abrir la cama, la estira con sus manos vencidas. Nunca pudo soportar las arrugas en las sábanas. Se quita las gafas y se atusa el pelo canoso, brillante, para tumbarse. “Estoy feliz, y contenta de tenerles aquí”, sonríe. El primero en abrazarla es Jorge, un voluntario de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD): “Madeleine, se muere como se vive”, le dice al oído. Luego la besa Leonor, la otra voluntaria. Se sienta en la cama y la mira, los ojos demasiado brillantes.

La mujer se echa boca arriba, y se arropa, la lengua más torpe: “Huy, estoy en una nube… pero contenta… de verdad. Me voy a dejar ir despacito…”

-Como una señora- le contesta Jorge, a los pies.

-Estoy muy bien…

Levanta un momento las manos sobre la cara y las deja caer sobre el embozo. Comienza a roncar suavemente.

-Buen viaje, Madeleine. Vete en paz.

La vida no es vida en la prisión de una cama porque te falta tu libertad, y hasta tu dignidad. No dejéis de leerlo entero, por favor. Vale muchísimo la pena.

Popularity: 2% [?]

Guardado en: Opinión · Noticias · Derechos

Hay 5 comentarios por el momento ↓

  • cjdogg

    Entiendo perfectamente que esta señora no quiera vivir más, y respeto su decisión.
    Pero lo que no entiendo es relacionar el suicidio con la dignidad. Decir que un enfermo es indigno me parece una justificación absurda, y tal vez innecesaria, para suicidarse porque a uno no le gusta la vida que le ha tocado. ¿Stephen Hawkins o Christopher Reeves han tenido vidas indignas por vivir atados a sus sillas de ruedas?

  • Jota

    No se trata de que seas indigno por ser un enfermo terminal, se trata de que ya no te sientes ni siquiera tú mismo. Madeleine era una mujer que amaba la vida, y hace unos cinco años la disfrutaba a plenitud. Hace unos días ya no podía hacer nada de lo que le gustaba como ella lo había hecho siempre. Esa es su dignidad perdida, no poder sentirse ella misma nunca más. Stephen Hawkins no es un enfermo terminal, es un discapacitado físico. Y decidir quitarse la vida o no es, como tú dices, una decisión que todos debemos respetar.

  • FeRnAn

    Yo pensaba que Stephen Hawkins también era enfermo de ELA al igual que Madeleine. Decidir quitarse la vida o no claro que es algo que se debe respetar, estoy a tu favor, incluso debería ser un derecho reconocido, ya que muchísima gente en este país sufre demasiado por ello. Esta pobre mujer no tuvo más remedio que quitarse la vida antes de que su cada vez más deteriorado cuerpo se lo impidiera.
    En el libro “Martes con mi viejo profesor”, de Mitch Albom, se cuenta el caso de un paciente de ELA que decide vivir hasta el último respiro. Y mientras tanto, a pesar de su inmovilidad, decide ayudar con sus testimonios sobre la vida a las personas que le visitan. Precisamente, el enfermo protagonista de este libro, cuenta que su único temor es el no poder limpiarse el culo por sí mismo, todo lo demás le da felicidad.

    Perdonen que me haya enrollado demasiado.

  • Jota

    Efectivamente Hawking es enfermo de ELA, pero yo no me refería a eso. Cuando lo describo como un discapacitado físico y no como un enfermo terminal, no es sólo en el ámbito físico. Es un enfermo de ELA con todos sus sufrimientos, pero con ilusiones de seguir haciendo cosas, pese a que ya no sea el mismo y esté incapacitado para otras muchas. Madeleine no quería seguir una vida a la que no podía tomarle por completo las riendas.

    Pero esta es su decisión. Y puedes decidir seguir viviendo, por supuesto, y mostrar al mundo como vives hasta el último segundo porque así amas la vida. El problema es que no se pueda decidir sin que el que te ayude a morir no corra el peligro de terminar en la cárcel.

    Pedazo de recomendación, amigo FeRnAn. Y te enrollas lo que te haga falta, que estás en tu casa ;).

  • Saverbrunn

    Verdaderamente emotivo el artículo al completo en elpais.com

Deja un comentario ↓

(requerido)

(requerido)


Tu dirección de e-mail no se mostrará nunca.

Por favor, respeta a los demás y no insultes.

Puedes usar los botones para personalizar tu comentario.