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Ciudadano Pocero

Escrito por Mechanical el 16 de Noviembre de 2006 · 2 comentarios

SeseñaEn Mentiras Piadosas a primeros de septiembre de este mismo año nos hacíamos eco, de la vida y obra de Francisco Hernando aka El Pocero. Y es que la situación que se está viviendo en la localidad toledana de Seseña, se está pareciendo cada vez más a situaciones retratadas en películas como El recurso del método (adaptación de la novela de Alejo Carpentier) con la exposición a medio camino entre la realidad y lo onírico del caciquismo presidencialista de Sudamérica, o como intento indicar en el título del post, a situaciones del control de los medios con sensacionalismos y mentiras, reflejadas en la mítica Ciudadano Kane. El Pocero ante la actitud seria y no corrupta del alcalde de Seseña Manuel Fuentes, de la formación Izquierda Unida, quien ha paralizado nada más y nada menos que 5.000 licencias de construcción de las 13.500 viviendas que se pretenden construir, que no tienen asegurado ni servicios mínimos como el agua corriente. Ante esto Francisco Hernando se ha enfrentado al ayuntamiento mediante querellas (por lo judicial) y manifestaciones de los más surrealistas (por lo popular), donde los obreros defienden la actitud más que cuestionable de su patrón, para no perder el trabajo en el tajo. Por tanto, el penúltimo pelotazo urbanístico-especulador nos deja como vemos situaciones cuanto menos bochornosas propias del franquismo, que atentan contra la democracia y el sentido común. Seguramente, luego nos molestamos cuando salen a la luz estudios que reflejan que España es identificado como uno de los países más corruptos de la Unión Europea.

Algunos ya no se muerden la lengua y expresan bien claro el despropósito al que estamos asistiendo en España en pleno siglo XXI, tras 30 años de democracia:

En Seseña se desarrolla, ante el estupor y de momento la pasividad generalizada, una campaña de presión absolutamente intolerable e insidiosa de un empresario privado contra representantes de los ciudadanos que desempeñan decentemente la función para la que fueron elegidos –cosa, por desgracia, no demasiado frecuente en los tiempos que corren-, un empresario dispuesto a arrasar sin escrúpulos la riqueza pública, el territorio, a las mismas personas y pisotear cualquier atisbo de justicia con el único fin de acrecentar de forma insultante y desorbitada su lucro particular. No se trata de defender al alcalde de esta población como tal, sino de salvaguardar los bienes que son de todos y todas de la voracidad de esta espiral de locura en que el “enladrillamiento” de España nos ha venido enfangando.

En esta semana, El Pocero ha llegado a la indecencia de lanzar a sus trabajadores y trabajadoras a un enfrentamiento con la Corporación para exigir más negocios para su patrono, más beneficios para su jefe, más pelotazos inmobiliarios para quien con toda seguridad no titubearía en dejarlos a todos en la calle a cambio del más insignificante incremento de sus ganancias. Y los trabajadores, por manipulación, por miedo o por lo que quiera que sea, nos han brindado un espectáculo que, en catadura moral y estética, es equiparable al legendario “¡Vivan las cadenas!” que se dice que gritó una parte del pueblo español para celebrar el regreso del rey Fernando VII, el aplastamiento de la modesta libertad conquistada en las Cortes de Cádiz y la reinstauración del Absolutismo.

Hay que decirlo alto y claro. El urbanismo desatado de España ni es motor de la economía ni fuente de riqueza pública, sino todo lo contrario. Los inmensos beneficios de los especuladores se asientan inevitablemente en la miseria de la inmensa mayoría de la población trabajadora, porque obtienen su foco primordial de generación de dinero a manos llenas del suelo que debiera ser público y emplearse en garantizar los derechos de todas y todos.

Es preciso proclamarlo. No asistimos a un repentino y reciente mal. España viene siendo objeto de un monumental saqueo de la riqueza nacional a manos de constructores, promotores y bancos con la complicidad de un amplísimo ejército de gestores públicos tan venales como mediocres desde hace décadas. Convirtiendo además nuestra economía en una maquinaria desquiciada y enferma que en cualquier momento puede estallar y dejar una estela de desempleo, pobreza y desesperación de miles de personas sin que haya habido oportunidad de exigir responsabilidad a los artífices del destrozo.

Tal vez la comparación con los vítores de la época de Fernando VII sea excesiva, pero refleja el hastío que siente el ciudadano de a pie ante este tipo de atropellos, y aunque el texto citado proviene de una Web anarquista tiende a ser más libre en su discurso a la hora de denunciar los hechos, que el tibio folletín al que nos están acostumbrando desde medios como la televisión (los programas de humor no dan abasto para editar los videos con sucesos de corrupción) o la prensa. Puesto que es un tema muy serio que nos atañe a todos, y que demuestra que fue un grave error traspasar las competencias a los ayuntamientos para que regularan el uso del suelo, cuando esta materia estaba anteriormente regulada por el gobierno estatal.

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Hay 2 comentarios por el momento ↓

  • Simio

    La mision del alcalde deberia ser asegurar los servicios mínimos como el agua corriente..etc. No perseguir a los empresarios emprendedores.

    La legalidad y no legalidad de una vivienda es un asunto puramente burocratico.

    El caso que la vivienda es una necesidad y un derecho. Solo el Pocero parece capaz de hacerlo efectivo.

    Yo estoy con el Pocero.

  • Simio

    Respecto a esta frase “fue un grave error traspasar las competencias a los ayuntamientos para que regularan el uso del suelo, cuando esta materia estaba anteriormente regulada por el gobierno estatal”

    Estoy totalmente de acuerdo, las competencias y autogobierno de ayuntamientos y comunidades autonomas es ineficiente e ineficaz. Ni acercan nada al ciudadano y son nidos de conflictos artificales.

    ¡Volvamos al centralismo!, democratico claro esta.

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