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Muerto Saddam no se acabó la rabia

Escrito por Mechanical el 30 de Diciembre de 2006 · 2 comentarios

Saddam en la horca
Con el ahorcamiento de Saddam Husein (dictador de Irak 1979-2003), se cierra una página de la Historia de Irak, pero de qué manera. La muerte de Saddam supone la ejecución “rápida” de un tirano, mediante un proceso legal de dudosa Justicia. Que se le ejecute por sólo 182 muertes, cuando en realidad causó miles de ellas con: la guerra contra Irán, la Guerra del Golfo, los ataques contra los Kurdos y la eterna guerra que destruye cada día al pueblo. Por tanto, lo justo hubiera sido una condena a cadena perpetua, pagando con la privación de su libertad y privilegios de por vida.

Sin embargo, la cuestión de fondo es la siguiente ¿realmente era Saddam tan importante?
Durante los años 80 fue el gran aliado de los EEUU contra Irán, en los 90 este mismo país lo declaró enemigo en una de las grandes guerras de esa década, y en la primera década del siglo XXI mediante una segunda parte de la guerra del Golfo, el régimen cae y Saddam es capturado.
Durante estos dos últimos años, el dictador dejó de ser tal y nada cambió en Irak. La guerra ha continuado, las facciones religiosas y militares se han seguido enfrentando, y el mundo no ha sido un lugar más seguro. Demostrando que las armas químicas y de destrucción masiva eran un recuerdo del pasado bélico del país arábigo, y una patraña de la coalición EEUU-GB y el segundo mandato de Aznar.

Así que si la imágenes de su muerte son reales o un montaje poco importa. Todo este proceso demuestra como las noticias en ocasiones no son más que un cuento barato, donde es muy difícil saber qué es real lejos de nuestro entorno. Segundo que los regímenes totalitarios no desaparecen con sus líderes, los partidarios y los mecanismos de control son los que realmente mantienen el terror, la muerte indiscriminada de inocentes y sobre todo, la inexistencia de los derechos fundamentales.

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Hay 2 comentarios por el momento ↓

  • Fëarûth

    En fin, uno no sabe si alegrarse o llorar.

  • Jesu

    Cierto todo cuanto dices, Mech.

    Me paro especialmente a comentar el detalle que apuntas de la pena de muerte. Es una solución que más valía la pena que no se hubiera dado, no sólo por no haber condenado a este tirano por todos los crímenes que cometió o por no haber solucionado nada, como tú bien apuntas, sino también porque es un recurso bárbaro e inhumano. Desde mi humilde posición, abogo una vez más por la cadena perpétua, aunque sea una pena mucho menor, puesto que no se debe prodigar la muerte si no se puede otorgar la vida. [Gandalf dixit] =)

    Segundamente, creo, y no soy el único, que Irak no es más que la tramoya tras la cual se esconden las verdaderas intenciones de los EEUU: aislar a Irán. Ya véis, primero Afganistán, luego Irak, y ahora el porculito con el embargo y el programa nuclear. Cuando pienso en ello, me debato en un sinvivir de dudas, puesto que, por supuesto, no me fío ni un pelo del Ammadinehyad este (o como coño se escriba), pero creo que EEUU no debería pararle los pies, puesto que está metiendo los hocicos donde no le llaman. Más bien debería hacerlo un organismo neutral… ¿la ONU? Nah, apaga y vámonos.

    Por último, me gusta tu apunte final. Como bien reza el título del artícuo, muerto el perro no se acaba la rabia. ¿Acaso hubiera servido de algo que hubiera muerto Hitler si no se hubiera llevado a cabo una desnazificación? ¿Vemos que sirve de algo meter al Otegui entre rejas si no se consigue desarbolar a la cantera de la Kale Borroka? Si Bush no encuentra de algún modo la forma de controlar el país desde abajo, manteniendo a raya a esas facciones que citas, la paz jamás llegará a Irak.

    Un saludo!!

    Jesu

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